Wednesday, August 26, 2009

El Profeta Olvidado - Parte 2


Capitulo 1: La Ruta al cielo (Heaven's Route)



Fue una noche de carretera, absorvente y ebria en neblinas y vapores, cuando un hombre iba a la deriva en su camioneta. Transportaba un cargamento de cigarrillos por lo que no se preocupaba de los bandidos, ninguno de ellos arriesgaria el pellejo por una dosis de nicotina. Se agacho para recoger su gorra del suelo, era su posesion mas preciada, habia sido firmada por Elvis y subastada en una venta de garage donde llego por mera casualidad y el maximo precio de puja fueron exactamente $ 555 dolares, los cuales eran lo unico que poseia en ese momento, como si el destino se hubiese divertido areglando los detalles de dicha union. Cuando levanto la mirada fue que lo vio, de haberlo hecho un par de segundos mas tarde ya estaria encomendando el alma de aquel pobre bastardo al padre de los cielos. Se detuvo abruptamente, derramando varias cajas en el rayado y sucio pavimento, cosa que parecio no llamarle la atencion, aquel hombre era casi un fantasma en carne. "Oiga usted, se encuentra bien?", pregunto el robusto hombre, pero no recibio respuestas de aquel languido ser caricaturezco. "Necesita que lo lleve?", pregunto, levantando su tono, pensando que talvez aquel hombre no le habia oido o estaria demasiado curtido por la dura caminata por la carretera como para formular balbuceos concientes.

Durante una hora y media en la carretera las cosas se pusieron algo incomodas, Ed era una persona muy sociable y harto amable para tener aquella brutal y exigente profesion. Durante una hora y media habia manejado sin detenerse tratando de sacarle aunque sea un nombre o una palabra a ese ser espectral casi salido de una novela. Hasta que aquel hombre empezo a hablar. Por un momento no reconocio su acento, ni su forma particular de pronunciar las palabras... cada pausa, cada corte de respiracion era exacto, preciso, casi mecanico... "OH DIOS MIO". El hombre habia empezado a recitar un poema ruso, uno que la abuela de Ed solia recitarle antes que la internaran en el geriatrico porque se rehusaba a tomar medicacion, siempre quejandose y maldiciendo a los americanos por todo el daño que le habian causado. No podia dar explicacion a semejante espectaculo exclusivo para sus oidos, aquel hombre recitaba a la perfeccion aquel poema, cuando momentos atras no tenia habla practicamente. De repente se detuvo, lo miro y empezo a hablar:

"Hubo una vez un hombre, uno de esos que pueden hacer temblar la tierra con tan solo pronunciar sus nombres, tan poderoso y tan grande era que todos querian ser como el. Pero su corazon era profundo y obscuro como si fuese el mismisimo tunel que atraviesa el interior de la tierra. Un hombre noble y humilde fue una vez amigo suyo, compartieron juegos despreocupados y risas, pero aquel timepo lejos quedo. Este hombre profesaba un afecto tan grande por aquel hombre que podria haber llenado aquel hueco de su corazon, de haberselo propuesto. Le pidio a aquel hombre un favor, queria conservar su empleo nada mas, pero no tenia dinero para pagar un abogado, asi que muy humildemente encomendo su suerte en sus manos. El hombre no accedio... sabia que aquel hombre ningun beneficio le traeria, y no podia manchar sus manos con tales acciones... caridad, no tenia ningun sentido para el tal concepto. El hombre humilde lo perdio todo, perdio su empleo, su familia, su salud... perdio la cordura. Asi que fue a enfrentar al hombre corrupto y sin corazon, metio una mano entre sus ropas y apreto muy fuerte... el hombre corrupto estallo en desesperacion. El bramido resono por todo el edificio, como un grito desesperado de guerra y todos acudieron al llamado. El hombre humilde yacia en el suelo con el pecho humeante y las ropas tiñiendose de rubies... y en su mano un retrato de ambos, con las expresiones despreocupadas que solo los niños que todavia pueden ver a dios en ellos pueden tener...
La policia le busco, pero nunca le pudieron encontrar... pero la locura lo encontro a el, y demasiado rapido. Le hayo en un rincon hediondo y obscuro de las titanicas paredes de concreto de un callejon, tembloroso, hambriento y rabioso. No tardo en poseer su carne y su mente, retorciendolo y deformandolo al punto de convertirlo en una horrorosa cascara de lo que un hombre solia ser. Vacio por dentro, de comida y de vida. Hasta que el inmortal le encontro... y le extendio su mano generosa, prometiendo llevarse todo el dolor. Le enseño el verdadero camino, el de la razon y encendio de su chispa divina una hoguera. Cuando estuvo listo, aquel hombre se dio a si mismo una mision. Recuperar una vida, a toda costa. El hombre humilde tambien se habia vuelto una cascara, sin vida, el debil aliento que le mantenia era el mecanico pulmon del soporte vital en el hospital. Era menos que un hombre y mas que un animal, condenado a una eternidad en un limbo fisico y mental"...

De repente el hombre callo y durmio. Ed habia escuchado atentamente cada palabra sin dar fe a lo que habia escuchado. "Inmortales, dones, hombres humildes... realmente estas de la cabeza tio! Y si no duermo pronto yo tambien lo estare" medito un rato y luego tomo el desvio mas cercano a un motel de paso. Aquel poema ruso daba vueltas en su cabeza, algo raro habia en aquel hombre... talvez luego de un buen descanso y un buen desayuno charlarian mejor. Descansaron alli por unas horas y a la mañana siguiente retomaron su viaje.


Capitulo 2: Ecos de arena


Ed no podia dormir, los recuerdos atravesaban su mente como flechas encendidas, incendiando todo a su paso, reciclando sus recuerdos y serpenteando calidamente entre sus temores. No entendia como un hombre tan miserable, un ser casi patetico, languido y escaso en toda su descripcion, podia parecerle tan fascinante. Pero no se dejo llevar por el impulso, sabia que muchos de sus compañeros hablaban de "fantasmas de la ruta", residentes espectrales perpetuos que plagaban su recorrido diario. El no cree en fantasmas, y este hombre, casi bidimensional, le parece tan real a todos sus sentidos como identica es una de sus manos a la otra.
Ed se sienta en el extremo de su cama y le observa. El hombre yace en su cama, recortado entre sombras por el plateado filo que entra por la ventana, casi pareciera que la luna se ha enamorado de el, pues le hace brillar con una intensidad casi irreal. No cree en fantasmas, no cree en historias fantasticas de ultratumba, en vampiros o bestias furiosas que toman la apariencia de hombres y mujeres por igual, para armar festines de la carne y espiritu de los debiles y despreocupados.

Se despierta temprano, la luz del astro rey le invita a levantarse con sus calidos y suaves roces. Ed despierta y se da cuenta que el hombre no esta en la habitacion, "Talvez huyo en medio de la noche, talvez sigue en el motel..." se pregunta. Baja las escaleras y pregunta al recepcionista por aquel hombre pero parece que nadie le recuerda, se desdibuja de la memoria de las personas como si solo hubiese sido una nube de polvo y humo pasajera. "No dejo ninguna nota ni nada a mi nombre?", pregunta Ed. El recepcionista inmediatamente busca entre papeles y basura. Saca un sobre empolvado, amarillento y arrugado, parece que estuvo ahi por decadas. Ed mira fantasioso aquel sobre y le abre.

"kak mindál katóroi atcribaiétsia
na tsbiéke, ya atcrilás ek etboéi liubóbi
miédliena i esládka
tagdá, kagdá ya essdú etboiébo atbiéta
eskólka on budet apázdibat, echtobúi tsbiésti
eskólka on budet bianút
kagdá yizn nachinaiétcia efsegdá moyet
akanchibátsia
ránshe yibó efkús ni esladki
ránshe briemia razoriáet yivó bliésk
i prababát etbai rot"

Los ojos de Ed se llenaron de lagrimas, sus manos y corazon se sacudian con un fervor descomunal. Guardo el poema en su bolsillo, se puso su gorra y se dispuso a seguir su viaje.





Albert se acercaba con su camion por la ruta y vio el humo salir violentamente de un costado. Se acerco con su gancho pensando en que talvez tendria que remolcar algun vehiculo caido. Lo ve, esta tendido en el piso con la boca llena de sangre, desgarrado, derrotado por la vida, aferrandose al volante. "Ed! Ed! QUE TE PASO ED???!! OH DIOS MIO AYUDA POR FAVOR!". Mientras grita desesperado y sus gritos hacen eco en lo ancho y largo de la carretera con sus ultimas fuerzas Ed recita una ultima vez el poema...

"Igual que el almendro se abre en flor
Yo me abro hacia tu amor.
Lenta y dulcemente
mientras que espero tu respuesta

¿Cuánto tiempo tardará en florecer?
¿Cuánto tiempo en marchitarse?

Cuando una vida comienza siempre otra termina.

Antes de que su sabor no sea dulce,
antes de que el tiempo borre su aroma
.... y probar tus labios."

Su boca se seca y sus ojos se apagan, este es un cargamento que Ed no podra entregar...
Albert se limpia las lagrimas y acopla el camion de Ed al suyo, como un ultimo favor entregara el cargamento de cigarrillos por el.
A unos cuantos kilometros de la ciudad Albert se cruza con un extraño hombre, impulsado por su buen corazon se ofrece a llevarlo hasta la ciudad, para evitarle el agotador viaje a traves del sol y la arena.
El hombre no habla mucho, murmura por lo bajo cosas incoherentes en idiomas que Albert desconoce...
Cuando el hombre se baja en la puerta del hospital de la ciudad atina a balbucear algunas palabras coherentes para Albert. "Gracias... y recuerda, todos merecemos morir con una sonrisa en nuestros rostros".


Capitulo 3: Destino Final


El extraño hombre se acerca a una habitacion del hospital y espera. Una mujer le acompaña, sentada, esperando... estuvo esperando desde que el llego, ha estado alli desde que aquel hombre entro en coma. Se miran fijamente, ella le conoce, pero no tiene interes alguno en el.
Esperan alguna reaccion, algun movimiento, esperan. Las enfermeras toman su descanso de 15 minutos y los doctores salieron a almorzar... AHORA es el momento. Extiende sus manos y aprieta con fuerza. Una enfermera lo ve y lo reconoce al instante, es por culpa de EL que ese hombre esta postrado en su cama, atado a una repetitiva vida mecanica. Llama a la policia, se asustan y huyen por una ventana, dejando a aquel hombre convulsionando en su camilla.

Atraviesan la ciudad y terminan en una licoreria. Se siente cansado, agitado, dolorido... sabe que su momento se acerca....

Su garganta arde, como un whisky barato y una docena de cigarrillos, le duele como si hubiese tragado vidrios... el aire es pesado y vicioso, los destellos de fulgor a su alrededor le mantienen inspirado. Se trazan los vectores de fuego en el aire como abejas rabiosas, atravesando, perforando, penetrando y destruyendo cuanto encuentran a su paso... la carne, el hueso, pero sin poder lastimar su espiritu. Los silbidos y los cañonazos resuenan por todos lados mientras se abre paso por la licoreria, ella lo sigue muy de cerca, siempre de la mano, refrenandose cada tanto. La policia tiene ordenes estrictas de tirar a matar, no pueden darse el lujo de dejar a semejante criminal con vida. Atraviesa la licoreria relamiendose el elixir que lo baña, mostrando su agrado por la situacion dibuja una mueca macabra y sonriente en su rostro. Corre hasta una estacion cercana, es casi magico, parece casi tan rapido como las balas que lo buscan tan freneticamente, cada movimiento es frio, preciso, necesario. Un disparo se traza en el aire, desafiante, atraviesa un surtidor de gasolina, la chispa del caos, desatando una bestia de destruccion de proporciones monstruosas. Lo busca con sus tentaculos radiantes y ardientes, lo busca pero no lo encuentra, alli va, atraviesa restos de destruccion, atraviesa la vida como si El mismo estuviese hecho de ese material que penetra todo a su alrededor y tiene sed de su sangre y su carne. Ella no se suelta, sigue aferrada a El, mantiene el paso, sus cuerpos se mueven al unisono, coordinados, en perfecta sincronia. Abre las puertas de una Iglesia, desafiante, invitando al mismo Dios a que lo detenga... si es que alguien puede. Corre a traves del ala principal de la Iglesia soltando carcajadas espectrales, como si el mismo Demonio estuviese riendose con el. Sube las escaleras y alcanza el campanario, esta encerrado, lo sabe... estuvo esperando a esto. Alza su mirada y baña su rostro en rios de sangre, lagrimas y lluvia. Ella se acerca y tiernamente le seca la cara, aprieta sus labios contra los suyos y dice "es hora Amor mio... diste un buen espectaculo ahora es hora de bajar el telon". Abre sus brazos en forma de cruz, y se asoma de espaldas al borde... y salta. Siente la lluvia, estallidos a su alrededor, los gritos de Dios desde lo profundo de las nubes... y sonrie.


La policia realizo la autopsia del cuerpo y el sargento esta mas que confundido... "Cual fue la causa de muerte doctor?", pregunta completamente anonadado. "Un paro respiratorio... su cuerpo se detuvo antes de siquiera caer al suelo". El sargento se retira y murmura "ni un solo balazo logramos darle... hijo de perra, se gano su sonrisa". El telefono de sargento suena... como si pacientemente hubieran esperado a darle una buena noticia. Atiende y una voz exaltada le informa "se ha despertado del coma".


Capitulo 4: Muerto y no-muerto


El Sargento Hope era el encargado del caso de David, un hombre humilde y trabajador que habia quedado en coma despues de una confusa discusion con su amigo de toda la infancia Thomas. Thomas creyo haberle matado y por eso habia huido, por mucho tiempo el Sgto Hope le habia dado caza por toda la ciudad, por los callejones humedos y tristes, buscando como un gato acecha a un raton, esperando, rastreando cuidadosamente cada paso esperando a que se equivocara. En lo que al Sgto respectaba aquel caso habia quedado cerrado con la muerte de Thomas, quien se arrojo desde el campanario de aquella iglesia, asi que no habia motivos para proseguir... pero tenia una corazonada. En toda su carrera nunca se habia cruzado con todo tipo de hombres, maniaticos con hachas, motosierras, desmembradores, asesinos y violadores en serie, pero jamas con un hombre que pudiera salir ileso incluso de una explosion.
El Sgto busco informacion en los callejones, aquellas ratoneras son como los oidos de la ciudad, solo que hay que saber que toda informacion en este mundo tiene su precio. El Sgto recurrio a un hombre de los callejones, decian que aquel hombre lo sabia todo cuanto habia por saber en este mundo... le hacian llamar "La bestia de la razon".

David desperto en su habitacion del Hospital sobresaltado, no sabia que ocurria ni donde estaba, forzaba la vista pero no podia distinguir las paredes del techo, su mirada estaba tan nublada y debil que a duras penas veia sus propias manos. Se sienta y apunta su mirada al vacio, una enfermera le ofrece un plato de comida y se da la vuelta para acercar la mesa a su camilla, pero para cuando vuelve, David ya se ha ido. Desorbitado, fuera de si, deambula por las calles, palpando cada ladrillo, cada peldaño, cada brisa, cada particula de su alrededor, examina, degusta, siente, no puede creer que esta vivo de nuevo. Recuerda facilmente el camino de regreso, como si lo hubiera vivido, como si lo hubiera sabido toda su vida.

El Sgto llega al callejon, quiere hablar con aquel hombre, dicen que el puede tener una respuesta a la locura de Thomas. Atraviesa el vapor y el zumbido ronco del transito de la ciudad, atraviesa ese mar de concreto y carne que fluye sin temor y sin oposicion en las arterias de la ciudad. Le encuentra.
El hombre esta sentado sobre un lecho de cartones humedos, su piel es monumental como el marmol, sus cabellos parecen moverse con la furia de un leon. Se incorporo lentamente, haciendo sonar todos sus huesos, como una orquesta osea, cada movimiento desataba una nota corporal. Lo miro por debajo de sus salvajes cabellos, sopesandolo, arrogante en su posicion de rey de aquel inframundo. "Lo he estado esperando Sgto... bienvenido sea a mi humilde... morada", la voz de aquel hombre era tan profunda que parecia resonar en la mente del Sgto, como si hiciera eco en si mismo. "Usted tiene dudas, tiene preguntas, tiene miedos... no tiene porque decir una sola palabra... peor yo tampoco tengo que hacerlo".
El Sgto le extiende un sobre, parece estar cargado de dinero, una oferta demasiado tentadora para cualquier hombre que tiene su estomago tan vacio como carente de humildad... pero aquel hombre no lo necesita. El hombre rie suavemente, "No necesitas extenderme esa oferta, yo en cambio, hay algo que quiero proponerte". El Sgto lo mira desconcertado, y el hombre habla: "Quiero que vacie su arma, quiero que la arroje hasta mi, y espere, tendra todas las respuestas que necesita". El hombre lentamente empieza a caer, como si fuese una pluma, en aquel lecho de cartones humedos, como si todo fuese una gran escena en camara lenta para el deleite del Sgto. El Sgto vacila durante algunos minutos lo extraño y bizarro de la escena... hasta que lanza su arma a los pies de aquel hombre y se sienta a esperar. Al cabo de algunas horas, casi como por arte de magia, David aparece en aquel callejon, esta cansado, exaltado, tiene los ojos encendidos como si fuesen hogueras, parece un animal. Se acerca tambaleante a aquel hombre, recoge el arma y apunta a su cabeza. "Levantate, levantate o te juro por cuantos demonios hay en este mundo que acortare tu sufrimiento" dice David con una voz debil y estrepitosa. El hombre se levanta, "deja el arma David, porfavor dejala y escuchame por un momento... soy John".
David: Pero... como puedes ser John? No entiendo nada! OH DIOS! Dime, acaso esto es ahora? estamos vivos?
John: Estamos mas muertos que vivos David, pero estamos ahora, este es el presente... no deberias haber recibido tu el regalo, Thomas ha roto las reglas y le ha cedido su carga a alguien que no estaba listo.
David: Siento como si mi cabeza explotara, me duele, me duele en el cuerpo y en el alma, me duele esta maldicion.
John: No te preocupes, hay una sola forma de que termines con todo eso... debes entregarme tu don, pero incluso tu sabes, en este momento, en tu debil condicion y sin poder controlarlo, que apenas entregues tu regalo... te sera quitada la vida que se te dio.
David: Lo se... pero he estado mas muerto que vivo durante todo este tiempo, y cuando mi momento habia llegado se me arrebato el eterno descanso, se me arrebato y quiero recuperarlo... me lo merezco.
John: Esta bien...

El Sgto no entiende lo que ambos hombres hablan, en lo que a el respecta su charla tendria muchisimo mas sentido en un psiquiatrico que en las calles de la ciudad. John le quita el arma a David y dirige la palabra al Sgto: "Mire a este hombre, es una cascara a la que se le dio una ultima oportunidad, pero nadie se lo pregunto... hay reglas Sgto, los inmortales no podemos morir a menos que hayamos dejado nuestro legado, nuestro regalo en este mundo...algunos hemos vivido miles de años, eso nos da la sabiduria, nos prepara. Lo he estado esperando porque somos los ultimos que quedan, en este mundo no hay muchos hombres que sean dignos de seguir nuestra tarea... algunos son simples vehiculos de aquel regalo que espera a llegar a su destino", saca una bala de su bolsillo y la calza en la pistola: "algunos no deberian haber recibido este regalo, y le pido perdon por lo que esta por ver"... apunta la pistola a la cabeza de David y dispara.


El Sgto fuma un cigarrillo mirando a traves de las ventanas del hospital... han pasado 3 meses ya desde aquel dia en el callejon... dio por cerrado el caso y se retiro de la policia. Ahora pasa sus dias visitando el hospital psiquiatrico y tomando anotaciones de sus charlas con John, quien sabe, algun dia talvez encuentre sentido a las enseñanzas de aquel hombre al que todos llaman "la bestia de la razon".

El Profeta Olvidado - Parte 1


Capitulo 1: La bestia de la razon y el hombre de hierro


Era un dia gris, gris como el pavimento que se humedece con las timidas gotas de llovizna que se asomaban cada tanto, gris de humedad, gris de tristeza y soledad... la humedad, esa sucia y gris humedad de urbe retuerce el salvaje y sucio pelo de un hombre, aquel al que llaman "la bestia de la razon"... lo retuerce, y el frio y el hambre lo retuercen a el... lo caricaturizan en su sufrimiento, convirtiendolo en menos que un hombre y mas que un animal... abre sus gigantezcos e inexpresivos ojos y murmura... "abandone todo aquello efimero que una vez ame... lo abandone, perdi pero gane... y volvi a perder" y se duerme... no tiene fuerza para murmurar siquiera, y se hunde en su lecho de cartones, inmundicia y miseria... y la gente se vuelven espectros, espectadores pasivos de ese espectaculo, atravesando los margenes del callejon...

John era un hombre comun y corriente, con una vida poco interesante, poco colorida y monotona. Tenia una esposa, Mary Ann... pero no por mucho... lo despidieron de su trabajo por haber asistido ebrio por 3ra vez esa semana... parece que las advertencias no lo intimidaron... llego a su casa, tambaleandose, riendose de personas fantasmales inexistentes, peleando con el aire y luego con la cerradura... "malditas llaves... si tuviese mi pistola..." quiere vomitar pero la poca conciencia que tiene se lo impide, siente el amargo sabor de la cerveza y el almuerzo resurgir en su lengua... eructa y murmura "malditos cerdon... ya veran...".
Su mujer lo ha estado esperando... desde que recibio un llamado a las 4:20 pm, la ansiedad y la desesperacion... la comen por dentro... se miran y sus miradas se congelan en la incertidumbre... el tiene una mala noticia, pero ella tiene una PEOR... esta esperando un hijo y no sabe si el es el padre... discuten, gritan, desgarran y estallan de dolor... John no sabe que hacer, su mente da vueltas... el hedor, su cuerpo, sus ropas apestan a licor y angustia, no lo soporta... sube a su habitacion y busca freneticamente... hay locura en su mirada, como si un perro salvaje dominara su mente... "si tan solo... yo pudiera... ya no la tengo... ya no!"... Mary esta tendida en el piso llorando histericamente, cuando de repente un aullido metalico atraviesa la sala... BANG.

"OH DIOS, POR FAVOR NO, POR FAVOR DIOS NO" repite freneticamente mientras se hunde en un rincon, su corazon se acelera y siente que en cualquier momento le destrozara el pecho... lo llama, grita su nombre pero lo unico que llega es el silencio humeante de la habitacion. Se asusta y corre a buscarlo y lo encuentra tendido en el suelo, con la pistola a un lado... pero no hay sangre, no sabe exactamente que paso ni cuales eran sus intenciones antes de desmayarse... asi que decide sacarlo al patio, talvez cuando vuelva en si podran hablarlo mejor.

John despierta y su cabeza siente el martilleo y las agujas heladas de la resaca taladrando, perforando y cortando su mente, su razon y su paciencia... no recuerda nada de lo que paso, pero seguramente hizo algo terrible... asi que decide escapar, talvez con sus padres, "no, ellos no lo entenderan"... talvez con sus hermanos, "finos abogados de la gran ciudad, doctores y escritores... alguno de ellos debera ayudarme" asi que emprende viaje... dejando todo el dolor y la humillacion, dejando todo aquello que alguna vez amo, dejando todo lo bueno que de entre ellos 2 surgio...





Las calles de la ciudad, arterias de cemento, acero, ruido y velocidad... el humo lo sofoca, asi que prende un cigarrillo y aprieta el paso, no sabe adonde ir, pero sabe que tiene que seguir, cuando este cerca de su destino lo sabra...
Llega a un callejon estrecho, humedo, triste y solitario... repleto de sombras. Algo llama su atencion, una sombra se destaca en la oscuridad, un hombre se retuerce en las sombras, se retuerce y murmura... murmura evangelios olvidados de profetas sin nombre, de epocas inmemoriables, de dioses sin templo y de futuros inciertos... murmura y calla. Se incorpora y ya no se retuerce, sus inexpresivos ojos brillan, se llenan de emocion, de alegria... se llenan de alegria y ese hombre, gris, salv
je y triste... sonrie una vez.
"Quien eres?" pregunta John... pero no recibe respuesta alguna de el. "QUIEN ERES!" repite furiosamente John... y el bizarro hombre murmura... "Quien soy? deberias preguntarte mejor quien eres tu... yo soy solo un loco... solamente un loco, uno que hace mucho olvido su nombre, olvide de donde vengo... pero nunca olvidare adonde voy..." y se sienta en el piso, en su lecho de cartones, inmundicia y miseria una vez mas... y duerme...
John hace unos pasos para atras y mira la escena.. y el hombre murmura una vez mas... "ten cuidado... el camino que sigue a la madre dicen... te causaria mucho dolor... regresa y ablandare tus pasos"...
John se vuelve un espectral espectador de ese show... y sigue su camino, pero a medida que sus pasos se alejan su mente se hunde mas en esa escena, algo le llama la atencion, "su voz..."
De repente choca con un obrero en la calle, "OYE! ten mas cuidado..." dice el obrero, "Disculpe... no fue mi intencion"... John se agacha para recoger sus cosas y cuando levanta su mirada, ve una luminosa figura, y a sus pies la inscripcion: RUEGA POR TODOS NOSOTROS, OH MADRE SANTA...
Su rostro se paraliza, palidece, se vuelve un cadaver de la incertidumbre, una cascara vacia de dudas... y al levantar la mirada ve que el camino se despeja y puede avanzar, pero tiene demasiado miedo.
Regresa desesperado y ve que el hombre ya no se encuentra en su lugar... atemorizado, se hunde en un rincon... murmura y rehuye a criaturas invisibles que atormentan su mente con angustia y terror... de que aquel hombre haya tenido razon... y lo espera... por algun motivo que el desconoce todavia, debera esperarlo... el llegara.
El hambre y el frio no son rivales para John, su mente se cierra poco a poco y se vuelve impenetrable, indomable, implacable... se vuelve de hierro, una fortaleza infranqueable de espiritu y corage, impidiendo que la carne y la piel le dominen... su espiritu es una montaña de voluntad, hay fuego en su mirada y es eso lo que lo mantiene, inmovil, paciente y perseverante...

3 dias han pasado y John sigue en el callejon, esperando por el hombre, por "la bestia de la razon", por aquel bizarro ser tan extraordinario y fascinante... 3 dias han pasado y John siente el hambre, el frio y la soledad en los huesos...
El hombre llega porfin... John se incorpora, tambaleandose y se le acerca... el hombre ya no parece una bestia, su mirada sigue brillante y alegre, su cuerpo erguido, fuerte y solido, es casi monumental... y le habla.
"Sientate... te contare una historia, una historia que estuve esperando a contar durante mucho tiempo".
"Una vez fui un hombre comun y corriente... tenia una esposa, una vida normal, talvez no feliz pero si la disfrutaba. Recuerdo que amaba las noches de verano... dormir a la luz de las estrellas, abrazando a aquellos que amaba... recuerdo su perfume y el sabor de su piel... pero un dia todo eso cambio. Me ofrecieron un regalo, una virtud que ningun hombre puede tener, pero ninguno me advirtio las consecuencias..."
John pregunto: "Quienes te ofrecieron y que te ofrecieron?"
El hombre sonrie y cierra sus ojos, se lleva una mano a la cara y con la otra apuntando al cielo murmura... "Los inmortales, ellos me concedieron el regalo, la bendicion... me maldijeron y no me lo advirtieron. Me dieron los ojos del cielo, me dijeron que si no los recibia, nadie mas los tendria, que solo yo podria..." de repente su mirada se vacia, se vuelve oscura, inexpresiva, casi muerta... el hombre se hunde en su lecho de cartones, inmundicia y miseria... pero esta vez, no esta solo.


Capitulo 2: La virtud


Pasaron 3 meses desde que John se unio al extraño hombre del callejon... su mirada se habia vaciado al punto de que sus ojos parecian tuneles oscuros, inanimados, destellando efimeramente con el pasar de alguna cara que casi le resultara familiar... su piel habia sido castigada por el frio, su cuerpo por el hambre y su mente por la soledad, pero no la soledad absoluta, sino esa soledad acompañada, el silencio compartido de los hombres ignorados por la humanidad... pero no por los dioses.
John habia aprendido a ser paciente, a callar las voces exteriores y a escuchar a su interior, aprendio del silencio profundo e iluminador de la sabiduria, aprendio a ser uno, con ese ser que le acompañaba. Aunque nunca se habia animado a preguntarle quien era realmente... era el momento, sintio que su paciencia iba a rendir frutos, asi que se acerco a el y le dijo: "quien eres?... o QUE eres?..."
El hombre callo por unos momentos, desde aquel encuentro en que se conocieron su mirada no habia vuelto a ser iluminada, casi no hablaba y el misterio que le rodeaba era cautivador y embriagante. Alzo la mirada, vibrante y luminosa, y le dijo: "Espere pacientemente que me hicieras esa pregunta, aunque tardaste mucho mas en tu llegada, necesitaste perder a tu esposa y a tu hijo para abandonar tu problematica vida, John". El rostro de John se endurecio de terror y fascinacion... nunca le habia dicho su nombre, ni mucho menos lo que le habia pasado la noche anterior a la que se lo encontro... el hombre continuo. "Me llaman la bestia de la razon, pues hablo a los hombres de que los dioses siempre tienen una razon para todo, lo bueno y lo malo en este mundo, la vida y la muerte, la suerte y el infortunio... son las 2 caras de lo mismo...", John lo interrumpio abruptamente: "pero... si los dioses te concedieron un regalo... porque vives en la pobreza, la miseria y la soledad? que paso con tu familia?"
El hombre solto una carcajada... "no todo regalo es en virtud de suerte... y yo nunca dije que fueran los dioses... fueron los inmortales los que me lo concedieron, fueron ellos quienes me regalaron esta maldicion disfrazada de virtud..." el hombre callo por unos momentos y una lagrima rodo por su mejilla. "Hace muchos años, tantos que el sol que te ilumina no es el mismo de aquel entonces, un hombre entro en mi hogar y trato de violar a mi esposa... escapo y le segui, lo busque por todas las calles, por todos los rincones y durante un dia completo no descanse... esa misma noche, encontre a un inmortal, sentado a la sombra de un arbol... me miraba, y con su mirada me invito a acompañarle... estaba tan cansado y tan aturdido que accedi. Me hablo de su pasado, de su presente y que nunca conoceria la desgracia de la muerte... me hablo de una gran tragedia, de una mujer y su hijo, asesinados por un hombre... me rehuse a creerle, pero la intriga era demasiada... y fue ahi cuando me di cuenta..." el hombre callo y de repente sus ojos se vaciaron de nuevo. John medito sobre lo que escucho, y penso "sera acaso que ese hombre volvio para asesinar a su esposa y a su hijo?" pero el hombre ya se encontraba hundido en su lecho una vez mas.

John intento durante los siguientes dias pero el extraño hombre solo murmuraba y le ignoraba, se hundia en su lecho y despertaba esporadicamente para revolver la basuca, la mugre y la inmundicia, buscando restos de comida para llevarse a la boca y calmar asi la locura de sus entrañas... John intento e intento, hasta el punto que su mente se apago... sus ojos se vaciaron mas y mas, se volvio una sombre de aquel hombre, copiando cada movimiento, cada gesto, cada idea... hasta que un dia, una fria noche, el hombre le hablo.
"John... estas ahi?", John alzo su cabeza y vio que el hombre dormia placidamente, asi que volvio a recostarse. "John... estas ahi? Quiero terminar mi historia... se que quieres escucharla... esa noche, la noche que el inmortal me hablo, me mostro la verdad, no existia el antes ni el despues... era todo el universo y toda la vida, cada hora, cada mes, cada año en un solo segundo... cada vida, cada muerte... en mis propios ojos... vi la luz y la oscuridad, y vi la oscuridad tragarse a mi esposa, a mi hijo y tragarme a mi. Si volvia esa noche a mi hogar, el asesino me seguiria y mataria a mi mujer y a mi hijo, si aceptaba el regalo del inmortal, salvaria a mi familia... asi que decidi aceptarlo, decidi recibir los ojos, la mirada de los dioses", esa noche John entendio, supo porque el hombre lo habia perdido todo, y supo porque su virtud era una maldicion... esa noche, John no durmio, no fue por el frio, ni por el hambre... fue porque esa noche, John se sintio mas acompañado que nunca.


A la mañana siguiente, John se desperto sobresaltado, una extraña mirada lo observaba... brillante, curiosa, sin temor y sin vergüenza, una niña se habia acercado. John la miro sobresaltado, casi sin respiracion, no supo si estaba alucinando o si aquella tierna criatura era realmente de verdad. La niña le ofrecio con dulzura un sandwich, lo habia sacado de su mochila, la cual llevaba para un picnic cuando decidio pasar por el callejon. John miro a su alrededor, pero el extraño hombre que le acompañaba habia vuelto a partir, se pregunto adonde habria ido y cuando volveria. La niña enfatizo su invitacion y le extendio el sandwich, John no pudo negarse, el hambre practicamente lo habia consumido, asi que acepto la invitacion. "Me llamo Mary, como te llamas tu?" dijo la niña con una sonrisa tan brillante y enorme que casi le hizo sonrojar, "John... muchas gracias por la comida" susurro John, convencido de que aquella niña no era mas que una vision que venia a atormentarle en su soledad. La niña sonrio una vez mas, con una sonrisa tan grande que parecia dividir su cara en 2 partes... y se fue...


Capitulo 3: La maldicion del inmortal


Mary visitaba a John muy seguido, de camino y regreso de su escuela, y le llevaba comida periodicamente, a veces hasta le llevaba ropa que su madre conseguia para el. John se encontraba maravillado con la pequeña Mary, habia encontrado una amiga, alguien que le sacara de la locura en la que se encontraba... pero no podia evitar pensar que paso con su esposa... con su hijo. El bizarro hombre, la bestia de la razon, desaparecia con mas frecuencia y cada vez mas tiempo... habian pasado 2 años desde su partida, su imagen se habia distorsionado, habia dejado de ser una caricatura de si mismo, ahora era un colosal minotauro, protector de su mente y sus recuerdos. Un dia el hombre volvio, pero esta vez, todo era diferente en el... su mirada era profunda y tenebrosa, llena de oscuridad... y se dirigio a John: "a llegado la hora... debo partir, debo irme, pero antes... debo darte un regalo". John se habia preparado para este momento durante mucho tiempo, sabia que aquel hombre no solo era un hombre extraordinario, sino que tampoco era unico, era uno de ellos, de los inmortales... y ahora era el turno de el. "Has sido paciente, has sido un buen aprendiz, ahora es tu turno, de recibir el regalo, te adverti y sin embargo te quedaste conmigo...", John le interrumpio, "No tenia nada mas... nada ni nadie a quien aferrarme, y tu me mostraste el camino...". El hombre le dijo entonces "aun asi... quiero que lo pienses, es una gran virtud pero tambien es una gran maldicion...", el hombre se hundio una vez mas, en su lecho y durmio. John le observo por un segundo y decidio dormir un poco, eso aplacaria el hambre... talvez...
Tuvo un sueño muy extraño, en el que veia a su esposa, a su hijo, viajando con el, los vio chocar en un accidente, como podria saber como se veria su hijo? como saber si era realmente su esposa?... John se desperto asustado, el sueño era tan realista que todavia podia sentir el metal del auto retorciendose sobre su piel... se llevo una mano a la frente y fue ahi cuando lo vio... en su mano habia un metal incrustado, un metal... muy similar al que usan para hacer los autos ahora.

Corrio, corrio por toda la ciudad, tratando de encontrarlo, pero parecia que habia desaparecido de la faz de la tierra... se asusto, se rostro se habia vuelto palido y tenia tallada una terrorifica expresion. Vio a Mary y su corazon latio tan rapido que penso que estallaria, corrio con una sonrisa en su rostro, sabia que ella podria haberlo visto, pero Mary... no lo reconocio... lo ignoro, alejando su mirada de el... John estaba petrificado, pero no solo por lo que estaba sintiendo, sino por lo que estaba a punto de presenciar.
Desde que llego al callejon nunca se habia visto en un espejo... una espesa barba y unos cabellos salvajes descendian de su rostro... se vio a si mismo en una esquina de la ciudad, cerca al callejon, manejando un auto, con su esposa y su hijo... y entendio...

De no haber aceptado el regalo, habria muerto... gano una eternidad, una virtud que ningun hombre podria poseer, pero lo perdio todo... abandono todo aquello efimero que una vez amo... lo abandono todo, perdio pero gano... y volvio a perder... es la maldicion del inmortal... ni morir... ni vivir, jamas.