Wednesday, August 26, 2009

El Profeta Olvidado - Parte 2


Capitulo 1: La Ruta al cielo (Heaven's Route)



Fue una noche de carretera, absorvente y ebria en neblinas y vapores, cuando un hombre iba a la deriva en su camioneta. Transportaba un cargamento de cigarrillos por lo que no se preocupaba de los bandidos, ninguno de ellos arriesgaria el pellejo por una dosis de nicotina. Se agacho para recoger su gorra del suelo, era su posesion mas preciada, habia sido firmada por Elvis y subastada en una venta de garage donde llego por mera casualidad y el maximo precio de puja fueron exactamente $ 555 dolares, los cuales eran lo unico que poseia en ese momento, como si el destino se hubiese divertido areglando los detalles de dicha union. Cuando levanto la mirada fue que lo vio, de haberlo hecho un par de segundos mas tarde ya estaria encomendando el alma de aquel pobre bastardo al padre de los cielos. Se detuvo abruptamente, derramando varias cajas en el rayado y sucio pavimento, cosa que parecio no llamarle la atencion, aquel hombre era casi un fantasma en carne. "Oiga usted, se encuentra bien?", pregunto el robusto hombre, pero no recibio respuestas de aquel languido ser caricaturezco. "Necesita que lo lleve?", pregunto, levantando su tono, pensando que talvez aquel hombre no le habia oido o estaria demasiado curtido por la dura caminata por la carretera como para formular balbuceos concientes.

Durante una hora y media en la carretera las cosas se pusieron algo incomodas, Ed era una persona muy sociable y harto amable para tener aquella brutal y exigente profesion. Durante una hora y media habia manejado sin detenerse tratando de sacarle aunque sea un nombre o una palabra a ese ser espectral casi salido de una novela. Hasta que aquel hombre empezo a hablar. Por un momento no reconocio su acento, ni su forma particular de pronunciar las palabras... cada pausa, cada corte de respiracion era exacto, preciso, casi mecanico... "OH DIOS MIO". El hombre habia empezado a recitar un poema ruso, uno que la abuela de Ed solia recitarle antes que la internaran en el geriatrico porque se rehusaba a tomar medicacion, siempre quejandose y maldiciendo a los americanos por todo el daño que le habian causado. No podia dar explicacion a semejante espectaculo exclusivo para sus oidos, aquel hombre recitaba a la perfeccion aquel poema, cuando momentos atras no tenia habla practicamente. De repente se detuvo, lo miro y empezo a hablar:

"Hubo una vez un hombre, uno de esos que pueden hacer temblar la tierra con tan solo pronunciar sus nombres, tan poderoso y tan grande era que todos querian ser como el. Pero su corazon era profundo y obscuro como si fuese el mismisimo tunel que atraviesa el interior de la tierra. Un hombre noble y humilde fue una vez amigo suyo, compartieron juegos despreocupados y risas, pero aquel timepo lejos quedo. Este hombre profesaba un afecto tan grande por aquel hombre que podria haber llenado aquel hueco de su corazon, de haberselo propuesto. Le pidio a aquel hombre un favor, queria conservar su empleo nada mas, pero no tenia dinero para pagar un abogado, asi que muy humildemente encomendo su suerte en sus manos. El hombre no accedio... sabia que aquel hombre ningun beneficio le traeria, y no podia manchar sus manos con tales acciones... caridad, no tenia ningun sentido para el tal concepto. El hombre humilde lo perdio todo, perdio su empleo, su familia, su salud... perdio la cordura. Asi que fue a enfrentar al hombre corrupto y sin corazon, metio una mano entre sus ropas y apreto muy fuerte... el hombre corrupto estallo en desesperacion. El bramido resono por todo el edificio, como un grito desesperado de guerra y todos acudieron al llamado. El hombre humilde yacia en el suelo con el pecho humeante y las ropas tiñiendose de rubies... y en su mano un retrato de ambos, con las expresiones despreocupadas que solo los niños que todavia pueden ver a dios en ellos pueden tener...
La policia le busco, pero nunca le pudieron encontrar... pero la locura lo encontro a el, y demasiado rapido. Le hayo en un rincon hediondo y obscuro de las titanicas paredes de concreto de un callejon, tembloroso, hambriento y rabioso. No tardo en poseer su carne y su mente, retorciendolo y deformandolo al punto de convertirlo en una horrorosa cascara de lo que un hombre solia ser. Vacio por dentro, de comida y de vida. Hasta que el inmortal le encontro... y le extendio su mano generosa, prometiendo llevarse todo el dolor. Le enseño el verdadero camino, el de la razon y encendio de su chispa divina una hoguera. Cuando estuvo listo, aquel hombre se dio a si mismo una mision. Recuperar una vida, a toda costa. El hombre humilde tambien se habia vuelto una cascara, sin vida, el debil aliento que le mantenia era el mecanico pulmon del soporte vital en el hospital. Era menos que un hombre y mas que un animal, condenado a una eternidad en un limbo fisico y mental"...

De repente el hombre callo y durmio. Ed habia escuchado atentamente cada palabra sin dar fe a lo que habia escuchado. "Inmortales, dones, hombres humildes... realmente estas de la cabeza tio! Y si no duermo pronto yo tambien lo estare" medito un rato y luego tomo el desvio mas cercano a un motel de paso. Aquel poema ruso daba vueltas en su cabeza, algo raro habia en aquel hombre... talvez luego de un buen descanso y un buen desayuno charlarian mejor. Descansaron alli por unas horas y a la mañana siguiente retomaron su viaje.


Capitulo 2: Ecos de arena


Ed no podia dormir, los recuerdos atravesaban su mente como flechas encendidas, incendiando todo a su paso, reciclando sus recuerdos y serpenteando calidamente entre sus temores. No entendia como un hombre tan miserable, un ser casi patetico, languido y escaso en toda su descripcion, podia parecerle tan fascinante. Pero no se dejo llevar por el impulso, sabia que muchos de sus compañeros hablaban de "fantasmas de la ruta", residentes espectrales perpetuos que plagaban su recorrido diario. El no cree en fantasmas, y este hombre, casi bidimensional, le parece tan real a todos sus sentidos como identica es una de sus manos a la otra.
Ed se sienta en el extremo de su cama y le observa. El hombre yace en su cama, recortado entre sombras por el plateado filo que entra por la ventana, casi pareciera que la luna se ha enamorado de el, pues le hace brillar con una intensidad casi irreal. No cree en fantasmas, no cree en historias fantasticas de ultratumba, en vampiros o bestias furiosas que toman la apariencia de hombres y mujeres por igual, para armar festines de la carne y espiritu de los debiles y despreocupados.

Se despierta temprano, la luz del astro rey le invita a levantarse con sus calidos y suaves roces. Ed despierta y se da cuenta que el hombre no esta en la habitacion, "Talvez huyo en medio de la noche, talvez sigue en el motel..." se pregunta. Baja las escaleras y pregunta al recepcionista por aquel hombre pero parece que nadie le recuerda, se desdibuja de la memoria de las personas como si solo hubiese sido una nube de polvo y humo pasajera. "No dejo ninguna nota ni nada a mi nombre?", pregunta Ed. El recepcionista inmediatamente busca entre papeles y basura. Saca un sobre empolvado, amarillento y arrugado, parece que estuvo ahi por decadas. Ed mira fantasioso aquel sobre y le abre.

"kak mindál katóroi atcribaiétsia
na tsbiéke, ya atcrilás ek etboéi liubóbi
miédliena i esládka
tagdá, kagdá ya essdú etboiébo atbiéta
eskólka on budet apázdibat, echtobúi tsbiésti
eskólka on budet bianút
kagdá yizn nachinaiétcia efsegdá moyet
akanchibátsia
ránshe yibó efkús ni esladki
ránshe briemia razoriáet yivó bliésk
i prababát etbai rot"

Los ojos de Ed se llenaron de lagrimas, sus manos y corazon se sacudian con un fervor descomunal. Guardo el poema en su bolsillo, se puso su gorra y se dispuso a seguir su viaje.





Albert se acercaba con su camion por la ruta y vio el humo salir violentamente de un costado. Se acerco con su gancho pensando en que talvez tendria que remolcar algun vehiculo caido. Lo ve, esta tendido en el piso con la boca llena de sangre, desgarrado, derrotado por la vida, aferrandose al volante. "Ed! Ed! QUE TE PASO ED???!! OH DIOS MIO AYUDA POR FAVOR!". Mientras grita desesperado y sus gritos hacen eco en lo ancho y largo de la carretera con sus ultimas fuerzas Ed recita una ultima vez el poema...

"Igual que el almendro se abre en flor
Yo me abro hacia tu amor.
Lenta y dulcemente
mientras que espero tu respuesta

¿Cuánto tiempo tardará en florecer?
¿Cuánto tiempo en marchitarse?

Cuando una vida comienza siempre otra termina.

Antes de que su sabor no sea dulce,
antes de que el tiempo borre su aroma
.... y probar tus labios."

Su boca se seca y sus ojos se apagan, este es un cargamento que Ed no podra entregar...
Albert se limpia las lagrimas y acopla el camion de Ed al suyo, como un ultimo favor entregara el cargamento de cigarrillos por el.
A unos cuantos kilometros de la ciudad Albert se cruza con un extraño hombre, impulsado por su buen corazon se ofrece a llevarlo hasta la ciudad, para evitarle el agotador viaje a traves del sol y la arena.
El hombre no habla mucho, murmura por lo bajo cosas incoherentes en idiomas que Albert desconoce...
Cuando el hombre se baja en la puerta del hospital de la ciudad atina a balbucear algunas palabras coherentes para Albert. "Gracias... y recuerda, todos merecemos morir con una sonrisa en nuestros rostros".


Capitulo 3: Destino Final


El extraño hombre se acerca a una habitacion del hospital y espera. Una mujer le acompaña, sentada, esperando... estuvo esperando desde que el llego, ha estado alli desde que aquel hombre entro en coma. Se miran fijamente, ella le conoce, pero no tiene interes alguno en el.
Esperan alguna reaccion, algun movimiento, esperan. Las enfermeras toman su descanso de 15 minutos y los doctores salieron a almorzar... AHORA es el momento. Extiende sus manos y aprieta con fuerza. Una enfermera lo ve y lo reconoce al instante, es por culpa de EL que ese hombre esta postrado en su cama, atado a una repetitiva vida mecanica. Llama a la policia, se asustan y huyen por una ventana, dejando a aquel hombre convulsionando en su camilla.

Atraviesan la ciudad y terminan en una licoreria. Se siente cansado, agitado, dolorido... sabe que su momento se acerca....

Su garganta arde, como un whisky barato y una docena de cigarrillos, le duele como si hubiese tragado vidrios... el aire es pesado y vicioso, los destellos de fulgor a su alrededor le mantienen inspirado. Se trazan los vectores de fuego en el aire como abejas rabiosas, atravesando, perforando, penetrando y destruyendo cuanto encuentran a su paso... la carne, el hueso, pero sin poder lastimar su espiritu. Los silbidos y los cañonazos resuenan por todos lados mientras se abre paso por la licoreria, ella lo sigue muy de cerca, siempre de la mano, refrenandose cada tanto. La policia tiene ordenes estrictas de tirar a matar, no pueden darse el lujo de dejar a semejante criminal con vida. Atraviesa la licoreria relamiendose el elixir que lo baña, mostrando su agrado por la situacion dibuja una mueca macabra y sonriente en su rostro. Corre hasta una estacion cercana, es casi magico, parece casi tan rapido como las balas que lo buscan tan freneticamente, cada movimiento es frio, preciso, necesario. Un disparo se traza en el aire, desafiante, atraviesa un surtidor de gasolina, la chispa del caos, desatando una bestia de destruccion de proporciones monstruosas. Lo busca con sus tentaculos radiantes y ardientes, lo busca pero no lo encuentra, alli va, atraviesa restos de destruccion, atraviesa la vida como si El mismo estuviese hecho de ese material que penetra todo a su alrededor y tiene sed de su sangre y su carne. Ella no se suelta, sigue aferrada a El, mantiene el paso, sus cuerpos se mueven al unisono, coordinados, en perfecta sincronia. Abre las puertas de una Iglesia, desafiante, invitando al mismo Dios a que lo detenga... si es que alguien puede. Corre a traves del ala principal de la Iglesia soltando carcajadas espectrales, como si el mismo Demonio estuviese riendose con el. Sube las escaleras y alcanza el campanario, esta encerrado, lo sabe... estuvo esperando a esto. Alza su mirada y baña su rostro en rios de sangre, lagrimas y lluvia. Ella se acerca y tiernamente le seca la cara, aprieta sus labios contra los suyos y dice "es hora Amor mio... diste un buen espectaculo ahora es hora de bajar el telon". Abre sus brazos en forma de cruz, y se asoma de espaldas al borde... y salta. Siente la lluvia, estallidos a su alrededor, los gritos de Dios desde lo profundo de las nubes... y sonrie.


La policia realizo la autopsia del cuerpo y el sargento esta mas que confundido... "Cual fue la causa de muerte doctor?", pregunta completamente anonadado. "Un paro respiratorio... su cuerpo se detuvo antes de siquiera caer al suelo". El sargento se retira y murmura "ni un solo balazo logramos darle... hijo de perra, se gano su sonrisa". El telefono de sargento suena... como si pacientemente hubieran esperado a darle una buena noticia. Atiende y una voz exaltada le informa "se ha despertado del coma".


Capitulo 4: Muerto y no-muerto


El Sargento Hope era el encargado del caso de David, un hombre humilde y trabajador que habia quedado en coma despues de una confusa discusion con su amigo de toda la infancia Thomas. Thomas creyo haberle matado y por eso habia huido, por mucho tiempo el Sgto Hope le habia dado caza por toda la ciudad, por los callejones humedos y tristes, buscando como un gato acecha a un raton, esperando, rastreando cuidadosamente cada paso esperando a que se equivocara. En lo que al Sgto respectaba aquel caso habia quedado cerrado con la muerte de Thomas, quien se arrojo desde el campanario de aquella iglesia, asi que no habia motivos para proseguir... pero tenia una corazonada. En toda su carrera nunca se habia cruzado con todo tipo de hombres, maniaticos con hachas, motosierras, desmembradores, asesinos y violadores en serie, pero jamas con un hombre que pudiera salir ileso incluso de una explosion.
El Sgto busco informacion en los callejones, aquellas ratoneras son como los oidos de la ciudad, solo que hay que saber que toda informacion en este mundo tiene su precio. El Sgto recurrio a un hombre de los callejones, decian que aquel hombre lo sabia todo cuanto habia por saber en este mundo... le hacian llamar "La bestia de la razon".

David desperto en su habitacion del Hospital sobresaltado, no sabia que ocurria ni donde estaba, forzaba la vista pero no podia distinguir las paredes del techo, su mirada estaba tan nublada y debil que a duras penas veia sus propias manos. Se sienta y apunta su mirada al vacio, una enfermera le ofrece un plato de comida y se da la vuelta para acercar la mesa a su camilla, pero para cuando vuelve, David ya se ha ido. Desorbitado, fuera de si, deambula por las calles, palpando cada ladrillo, cada peldaño, cada brisa, cada particula de su alrededor, examina, degusta, siente, no puede creer que esta vivo de nuevo. Recuerda facilmente el camino de regreso, como si lo hubiera vivido, como si lo hubiera sabido toda su vida.

El Sgto llega al callejon, quiere hablar con aquel hombre, dicen que el puede tener una respuesta a la locura de Thomas. Atraviesa el vapor y el zumbido ronco del transito de la ciudad, atraviesa ese mar de concreto y carne que fluye sin temor y sin oposicion en las arterias de la ciudad. Le encuentra.
El hombre esta sentado sobre un lecho de cartones humedos, su piel es monumental como el marmol, sus cabellos parecen moverse con la furia de un leon. Se incorporo lentamente, haciendo sonar todos sus huesos, como una orquesta osea, cada movimiento desataba una nota corporal. Lo miro por debajo de sus salvajes cabellos, sopesandolo, arrogante en su posicion de rey de aquel inframundo. "Lo he estado esperando Sgto... bienvenido sea a mi humilde... morada", la voz de aquel hombre era tan profunda que parecia resonar en la mente del Sgto, como si hiciera eco en si mismo. "Usted tiene dudas, tiene preguntas, tiene miedos... no tiene porque decir una sola palabra... peor yo tampoco tengo que hacerlo".
El Sgto le extiende un sobre, parece estar cargado de dinero, una oferta demasiado tentadora para cualquier hombre que tiene su estomago tan vacio como carente de humildad... pero aquel hombre no lo necesita. El hombre rie suavemente, "No necesitas extenderme esa oferta, yo en cambio, hay algo que quiero proponerte". El Sgto lo mira desconcertado, y el hombre habla: "Quiero que vacie su arma, quiero que la arroje hasta mi, y espere, tendra todas las respuestas que necesita". El hombre lentamente empieza a caer, como si fuese una pluma, en aquel lecho de cartones humedos, como si todo fuese una gran escena en camara lenta para el deleite del Sgto. El Sgto vacila durante algunos minutos lo extraño y bizarro de la escena... hasta que lanza su arma a los pies de aquel hombre y se sienta a esperar. Al cabo de algunas horas, casi como por arte de magia, David aparece en aquel callejon, esta cansado, exaltado, tiene los ojos encendidos como si fuesen hogueras, parece un animal. Se acerca tambaleante a aquel hombre, recoge el arma y apunta a su cabeza. "Levantate, levantate o te juro por cuantos demonios hay en este mundo que acortare tu sufrimiento" dice David con una voz debil y estrepitosa. El hombre se levanta, "deja el arma David, porfavor dejala y escuchame por un momento... soy John".
David: Pero... como puedes ser John? No entiendo nada! OH DIOS! Dime, acaso esto es ahora? estamos vivos?
John: Estamos mas muertos que vivos David, pero estamos ahora, este es el presente... no deberias haber recibido tu el regalo, Thomas ha roto las reglas y le ha cedido su carga a alguien que no estaba listo.
David: Siento como si mi cabeza explotara, me duele, me duele en el cuerpo y en el alma, me duele esta maldicion.
John: No te preocupes, hay una sola forma de que termines con todo eso... debes entregarme tu don, pero incluso tu sabes, en este momento, en tu debil condicion y sin poder controlarlo, que apenas entregues tu regalo... te sera quitada la vida que se te dio.
David: Lo se... pero he estado mas muerto que vivo durante todo este tiempo, y cuando mi momento habia llegado se me arrebato el eterno descanso, se me arrebato y quiero recuperarlo... me lo merezco.
John: Esta bien...

El Sgto no entiende lo que ambos hombres hablan, en lo que a el respecta su charla tendria muchisimo mas sentido en un psiquiatrico que en las calles de la ciudad. John le quita el arma a David y dirige la palabra al Sgto: "Mire a este hombre, es una cascara a la que se le dio una ultima oportunidad, pero nadie se lo pregunto... hay reglas Sgto, los inmortales no podemos morir a menos que hayamos dejado nuestro legado, nuestro regalo en este mundo...algunos hemos vivido miles de años, eso nos da la sabiduria, nos prepara. Lo he estado esperando porque somos los ultimos que quedan, en este mundo no hay muchos hombres que sean dignos de seguir nuestra tarea... algunos son simples vehiculos de aquel regalo que espera a llegar a su destino", saca una bala de su bolsillo y la calza en la pistola: "algunos no deberian haber recibido este regalo, y le pido perdon por lo que esta por ver"... apunta la pistola a la cabeza de David y dispara.


El Sgto fuma un cigarrillo mirando a traves de las ventanas del hospital... han pasado 3 meses ya desde aquel dia en el callejon... dio por cerrado el caso y se retiro de la policia. Ahora pasa sus dias visitando el hospital psiquiatrico y tomando anotaciones de sus charlas con John, quien sabe, algun dia talvez encuentre sentido a las enseñanzas de aquel hombre al que todos llaman "la bestia de la razon".

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