Wednesday, November 11, 2009
Wednesday, September 30, 2009
Love, Lonelyness & Rooftops
Se acerco al eje decidido, al borde de una resolucion, sintio el viento en su rostro, pero no sentia el acelerado corazon, el amargo gusto en su garganta, el inevitable e irrefrenable vacio que le esperaba frente a un abismo de concreto. No era la primera vez que subia hasta la terraza del edificio de oficinas donde paso la mayor parte de lo que pudo llamar su vida, no era la primera, pero planeaba que fuese la ultima. Paul era lo que uno podria llamar "promedio", pero era mas que un promedio, era la excepcion de las estadisticas. Uno nunca podria encontrarlo en un bar con una cita, a menos que esa fuera una taza de cafe y una pila de cigarrillos destilando silencio al aire. Tuvo pocas oportunidades para conocer mujeres en su vida pero todas ellas eran tan repulsivas y amargas como el cafe que recorria su garganta, nunca obtuvo nada mas satisfactorio que un "adios" detras de una puerta que rapidamente se cerraba sobre su rostro.
Su mente se retorcia en espirales hacia una sola conclusion a la gran incognita de su vida, una respuesta tan profunda que se clavaba a todo pensamiento, lo estancaba en su miseria. "Solo salta, nadie notara que te has ido".
Lo miro con vacilacion, era la primera vez que subia a la terraza y se cruzaba con una mirada humana y tan profundamente triste que le conmovio y le hizo temblar hasta los huesos. Jamie trabajaba en "O! Mode!", en el mismo monstruo gris y cristalino repleto de oficinas donde la oficina de Paul estaba ubicada. Su vida era perfecta, tenia un trabajo so;ado, un sueldo de 5 cifras, conocia celebridades y asistia a fiestas tan ostentosas y estrepitosas que sonrojarian al mismo diablo. Perfecta, o casi lo parecia. En secreto habia empezado a sufrir de una depresion que se extendia como un cancer, como un putrefacto pulpo cuyos tentaculos oscurecian todo lo que tocaban. Habia tratado de callarlo con alcohol y pastillas, pero sofocar tal sensacion era complicada, puesto que su trabajo so;ado era su peor pesadilla, odiaba las fiestas y casi nada le interesaba la vanal vida de las celebridades. Habia subido a la terraza varias veces pero nunca se habia animado, hasta este dia.
Sus miradas se cruzaron, de pronto reconocieron en ambos algo que nunca habian compartido con nadie, una sensacion tan extra;a y profunda que podia ser comparada solo con una alegria extrema a tal punto que te paralizaba el corazon. Se acercaron, se conocieron, se enamoraron y bajaron juntos de esa terraza, por primera vez, sintiendose completos.
1 a;o despues regresaron a esa misma terraza, se tomaron de la mano, se besaron y se arrojaron al vacio. Cuando un hombre subio a inspeccionar encontraron sus nombres tallados en una pared con una inscripcion:
Compartiria la vida y la muerte contigo. Paul & Jamie.
Su mente se retorcia en espirales hacia una sola conclusion a la gran incognita de su vida, una respuesta tan profunda que se clavaba a todo pensamiento, lo estancaba en su miseria. "Solo salta, nadie notara que te has ido".
Lo miro con vacilacion, era la primera vez que subia a la terraza y se cruzaba con una mirada humana y tan profundamente triste que le conmovio y le hizo temblar hasta los huesos. Jamie trabajaba en "O! Mode!", en el mismo monstruo gris y cristalino repleto de oficinas donde la oficina de Paul estaba ubicada. Su vida era perfecta, tenia un trabajo so;ado, un sueldo de 5 cifras, conocia celebridades y asistia a fiestas tan ostentosas y estrepitosas que sonrojarian al mismo diablo. Perfecta, o casi lo parecia. En secreto habia empezado a sufrir de una depresion que se extendia como un cancer, como un putrefacto pulpo cuyos tentaculos oscurecian todo lo que tocaban. Habia tratado de callarlo con alcohol y pastillas, pero sofocar tal sensacion era complicada, puesto que su trabajo so;ado era su peor pesadilla, odiaba las fiestas y casi nada le interesaba la vanal vida de las celebridades. Habia subido a la terraza varias veces pero nunca se habia animado, hasta este dia.
Sus miradas se cruzaron, de pronto reconocieron en ambos algo que nunca habian compartido con nadie, una sensacion tan extra;a y profunda que podia ser comparada solo con una alegria extrema a tal punto que te paralizaba el corazon. Se acercaron, se conocieron, se enamoraron y bajaron juntos de esa terraza, por primera vez, sintiendose completos.
1 a;o despues regresaron a esa misma terraza, se tomaron de la mano, se besaron y se arrojaron al vacio. Cuando un hombre subio a inspeccionar encontraron sus nombres tallados en una pared con una inscripcion:
Compartiria la vida y la muerte contigo. Paul & Jamie.
Ready to die
Oscar "CaraMuerta" rie, escupe al aire y se coloca su casco de motociclista. Tiene que recorrer unos 200 mts, saltar sobre unas pilas de autos incendiados, dar un par de vueltas en el aire y aterrizar a la perfeccion o se quebrara todos los huesos de su cuerpo. No fucking problem. Esta listo, siempre lo esta. Arranca su motocicleta y se excita con el ruidaje del motor acelerando a 400 revoluciones por minuto, se lanza a la carrera y suelta un alarido barbarico de satisfaccion. Es un aterrizaje perfecto, ni una gota de sudor, ni siquiera esta temblando, vive para la adrenalina, para la emocion, para la muerte. Los periodistas se arremolinan sobre el como cuervos hambrientos. De repente la ve, entre el publico, la mujer mas hermosa que haya visto en su vida, sabe que puede tenerla, casi puede saborearla. Esta listo, siempre lo esta.
Sus cabellos se mueven como serpientes negras entre sus dedos, brillantes y escurridizas. Su piel blanca la hace brillar aun mas bajo las luces de los reflectores. Sus labios son sabrosos y rojizos como la sangre misma, lo provocan, lo invitan. Se miran con profundo deseo, el peligro le espera.
Van juntos a su habitacion del Hotel, piden servicio a la habitacion, destapan una botella de vino y se contornan sobre las sabanas de la enorme cama de la suite. Sus cuerpos se retuercen, se funden, se separan, se pelean por el poder, nunca ha estado tan excitado, es como si estuviese peleando por su vida. Ni las miles de acrobacias en el aire, las piruetas sobre el agua ni los milagrosos escapes le produjeron tal excitacion, siente que esta bailando con la muerte misma.
El camarero golpea la puerta de la habitacion, pero nadie responde. Golpea otra vez y la puerta se desliza suavemente, esta abierta. Se arrima a la habitacion con su carro y encuentra el bulto de sabanas sobre la cama, una mano se asoma por el borde de la cama. Aterrorizado llama a una ambulancia. Llegan a tiempo para encontrar el cuerpo febril y agonizante de Oscar "CaraMuerta" en el suelo de su habitacion. Ha muerto por envenenamiento de una serpiente que se desliza suavemente por entre las sabanas. En los titulares del diario del dia siguiente nadie le rendira tributo ni grandes honores, nadie llorara sobre su tumba. Estaba listo para el peligro, para la muerte... siempre lo estuvo.
Sus cabellos se mueven como serpientes negras entre sus dedos, brillantes y escurridizas. Su piel blanca la hace brillar aun mas bajo las luces de los reflectores. Sus labios son sabrosos y rojizos como la sangre misma, lo provocan, lo invitan. Se miran con profundo deseo, el peligro le espera.
Van juntos a su habitacion del Hotel, piden servicio a la habitacion, destapan una botella de vino y se contornan sobre las sabanas de la enorme cama de la suite. Sus cuerpos se retuercen, se funden, se separan, se pelean por el poder, nunca ha estado tan excitado, es como si estuviese peleando por su vida. Ni las miles de acrobacias en el aire, las piruetas sobre el agua ni los milagrosos escapes le produjeron tal excitacion, siente que esta bailando con la muerte misma.
El camarero golpea la puerta de la habitacion, pero nadie responde. Golpea otra vez y la puerta se desliza suavemente, esta abierta. Se arrima a la habitacion con su carro y encuentra el bulto de sabanas sobre la cama, una mano se asoma por el borde de la cama. Aterrorizado llama a una ambulancia. Llegan a tiempo para encontrar el cuerpo febril y agonizante de Oscar "CaraMuerta" en el suelo de su habitacion. Ha muerto por envenenamiento de una serpiente que se desliza suavemente por entre las sabanas. En los titulares del diario del dia siguiente nadie le rendira tributo ni grandes honores, nadie llorara sobre su tumba. Estaba listo para el peligro, para la muerte... siempre lo estuvo.
Tuesday, September 22, 2009
El Profeta Olvidado - Parte 3
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Capitulo 1: Primer Auxilio (First Help)
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El Sgto Hope mira a traves de una ventana, el invierno se acerca a la ciudad, la nieve no tardara en cubrir la ciudad de su velo fantasmal, llevando sus arterias al punto de casi morir, por el frio, el silencio y ese velo indetenible. Mira a traves de la ventana y disfruta un cigarrillo, observa el humo retorcerse en el aire y medita sobre ello. Tira su cigarrillo al suelo y se encamina hacia la habitacion 311, se encamina a visitar a su mas reciente e interesante amigo. Recorre con sus dedos el brillante numero en la puerta y mientras hace esto recuerda aquella noche, sobre el pavimento frio y humedo, el estrepito y la terrible escena de la ejecucion de David por John. Abre la rechinante puerta y entra en la habitacion, las monumentales paredes blancas parecen tener luz propia, la habitacion es inimaginable, es casi un paraiso blanco. En el centro de aquella habitacion, sobre un colchon en el suelo, duerme John. El Sgto saca una grabadora y la coloca en el suelo, saca un cuaderno de anotaciones lleno de garabatos sin sentido y lapices de todos los colores conocidos por su ojo. "Buenos dias John" le saluda suavemente tras sentarse en el suelo. "Buenos dias Sgto, como esta el clima alli afuera?" responde John tumbado en su colchon, al tiempo que le rasga, como si extrañase aquel lecho de cartones sobre el que le encontraran. Balbucea algunas palabras incoherentes y se retuerce, frenetico, violento pero extrañamente ritmico a la vez, como si estuviese tratando de bailar sobre si mismo. Se sienta en aquel colchon, cruza sus piernas y agarra el cuaderno. Le da la espalda y empieza a garabatear. "Que noticias me traes para hoy?" pregunta John, pero el Sgto no emite ningun sonido, se limita a observarle atento. "Si no me das ninguna pista de que dia es hoy... no podre hacerte compañia, como tantas otras veces, te limitaras a distraerme...". Sacude su cabeza y saca un lapiz, de espaldas, extiende su mano en movimientos precisos, la distancia esta calculada y controlada... pero el no se vuelve ni siquiera a mirar donde estan los lapices.
El Sgto retira todo lo que trajo y se dispone a irse de la habitacion, cuando John se da la vuelta. "Tu me sacaras de aqui... se que lo haras Daniel Hope, no ahora, pero pronto..." y voltea el dibujo que muestra a John ensangrentado en el suelo del hospital con una macabra sonrisa en su cara.
Daniel vuelve a su casa, durante todo el viaje ha estado pensando en la mirada de John en el dibujo, en su actitud, en su forma de actuar siempre que el le visita. Sabe que aquel hombre no es un hombre normal, talvez este loco... talvez no. Quiere ponerle a prueba, si realmente puede ver el futuro, tendra que demostrarlo.
Al dia siguiente Daniel regresa con un pesado bolso en su mano, se sienta en una silla y John vuelve a incorporarse, sacudiendose violentamente, para luego sentarse en su colchon. John le da la espalda y murmura "Como esta el clima hoy Daniel? te molesta que te llame Daniel?... no, por supuesto que no, despues de todo ya no eres el Sgto que ambos conocimos en aquel callejon...". Daniel le mira atentamente, su mirada esta casi congelada sobre aquel hombre, trata de no perder de vista ningun detalle. Saca de su bolso 4 cartas, "Quiero jugar un juego contigo John... veamos si puedes adivinar que cartas estoy sosteniendo en mi mano". John se queda callado por un segundo y le pide un papel y un lapiz. Se sienta de espaldas a el y le habla, "Tan inseguro puedes estar Daniel? Necesitas que juegue contigo... si, lo necesitas, como todo buen niño explorador eres curioso, impaciente... ingenioso". Daniel responde, "Necesito saber porque mataste a aquel hombre en el callejon John... necesito saberlo". "YO NO LO MATE! EL SE MATO A SI MISMO! EL ELIGIO SU MUERTE!"... nunca lo entenderias", la cara de John se desfiguro de odio, como si el mismo demonio le hubiera tallado sus facciones, "vete, no recibire tu visita, sacia tu apetito de respuestas en otra ocasion, cuando hayas despejado mejor tu mente y corazon". Daniel levanta su bolbo cuidadosamente y se retira, la puerta rechina a sus espaldas y justo cuando esta por irse siente un golpe seco y violento contra la ventana. John estaba alli, 4 ases dibujados en la hoja de papel y se mirada penetrante. Daniel saca las 4 cartas de su bolsillo y comprueba que eran en efecto 4 ases.
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Capitulo 2: El Profeta y Dios
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El Dr. Morano era un hombre de cabellos dorados como el mismo sol, grande en presencia y en pasiones, su corazon podria facilmente tragarse a aquel sol que honraba con su calida y fuerte presencia. Era un hombre grande y noble, de esos hombres que son amados por Dios e iluminados por su bondad. Trabajaba hace unos años ya en el Hospital Psiquiatrico Santa Merced, dejo todo por los que mas lo necesitaban, por esas personas que eran llamados los "muertos en vida", "bestias sin razon", los internados. De su mano siempre colgaba un rosario de caoba, prueba de su eterna fe por los milagros, demostrando que con su fe no habia nada que no pudiese lograr en este mundo. El Dr. Morano habia recibido a John aquella noche cuando Daniel llego con las manos ensangrentadas y el rostro cubierto de dudas, lo recibio y a pedido de Daniel le habia dado una habitacion especial... lejos de aquellos hombres que deambulaban por los pasillos del Hospital, erraticos, freneticos, desorientados y perdidos.
Los estudios realizados a John habian tardado meses porque el Hospital quedaba lejos de la ciudad, sobre una colina tan hermosa que el sol siempre la iluminaba y rodeada de gigantes verdes, llenos de vida, llenos de tranquilidad. Cuando los estudios llegaron habian pasado ya varios meses de la internacion de John, se habia acostumbrado a aquel lugar pacifico y silencioso donde podia disfrutar de si mismo y de su soledad, lejos del estrepito de la ciudad y sus arterias de concreto frio y humedo.
El Dr. Morano recibe los estudios y se encamina a la habitacion de John con los papeles bajo un brazo, se siente nervioso, desde que aquel hombre llego no ha tenido muchos encuentros con el... no sabe que esperar. John se encuentra en su habitacion como siempre, recostado en su colchon sobre el suelo, esporadicos y efimeros sacudones recorren su cuerpo, como si en sus sueños no pudiese controlarse a si mismo, peleara por el control y lo recuperase, volviendo a su posicion habitual. Le observa durante varias horas sin atreverse a entrar.
El telefono suena en casa de Daniel pero el se encuentra demasiado lejos para poder atender, se encuentra retraido en su estudio donde escucha discos viejos y consume sus penas cigarrillo tras cigarrillo. Han pasado ya varios años desde que su esposa e hijo fallecieron en un accidente, tras el cual juro que haria lo que fuese por darle un descanso a sus recuerdos. El telefono suena y Daniel se sumerge en sus recuerdos.
Recuerda el accidente, recuerda aquella tarde de primavera cuando manejaba con su familia hacia la playa, les encantaba la playa, el mar en su eterna lucha por tragarse las rocas, escupiendo arena en las playas y gritando con furia a lo ancho de la playa. Recuerda el camion que surgio por un recodo de la carretera, nunca lo vio venir, revivio aquel momento una y otra vez en su memoria y nunca pudo verlo. Recuerda el metal crugiendo, doblandose y contorneandose sobre el, rehuyendole con cierto desprecio. Recuerda el rostro de su amada esposa sobre el suelo y el de su hijo, congelados en el tiempo, sin un adios, sin una advertencia y esa escena lo acecha hasta en sus sueños mas profundos. No puede culparse por aquel error, no puede culpar al conductor, pero puede culpar a Dios.
Despierta subitamente y mira sus manos manchadas de nicotina, las paredes enmohecidas de la habitacion y oye el continuo rayar del disco sobre el fonografo. Se levanta y piensa en aquel hombre que dice ser inmortal, que dice saberlo todo cuanto hay que saber en este mundo, en su extraña mirada y su profunda voz resonante.
Levanta el telefono y oye la voz del Dr. Morano: "El diagnostico de John es... alarmante, me gustaria verlo para poder discutirlo en persona con usted, lo espero mañana en el Hospital".
John abre sus gigantezcamente iluminados ojos y rie... y su risa recorre el Hospital, como si todos rieran con el, y en voz temblorosa recita:
"El profeta es el hombre que hace resonar la voz de Dios entre los hombres... pero Dios es un hombre comun con la voluntad de cambiar el mundo".
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Capitulo 3: Fin de un Mundo (End of a World)
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Daniel y el Dr. Morano miran al suelo en silencio, el humo del cigarrillo se retuerce alrededor de ambos, invitandolos a bailar, a deleitarse con tan teatral y tetrica escena. Se miraron por un segundo y no se dirigieron la palabra por varios incomodos minutos. Daniel hablo, "esta absolutamente seguro? John Curtis, es su expediente? son sus analisis?". "Totalmente seguro, no me arriesgaria a equivocarme, no sabemos realmente cual es la causa pero es como si todo su organismo estuviese en discordia, asincronizado, tratando de manejarse por su propia cuenta los organos" respondio el Doctor, "no hay mucho que podamos hacer por el excepto brindarle un hogar... dudamos que sobrepase otros 3 meses". La mirada de ambos se habia cristalizado de humo y tristeza, por un lado el Dr. Morano no podia hacer nada por aquel hombre y eso le oprimia el pecho y opacaba su brillo, Daniel que habia pasado tanto tiempo solo porfin habia encontrado alguien a quien aferrarse, sentia que iba a quedarse mas solo que nunca.
John se encontraba sentado en su habitacion, contemplando el sol de la mañana sin parpadear cuando entraron ambos hombres. El Dr. Morano se quedo a un lado de la habitacion con el diagnostico en sus manos, mientras que Daniel se acerco a John y le extendio una mano, "vamos a casa?".
Cuando se dirigian a la puerta John se volvio al Doctor, lo miro a los ojos y le pregunto: "admiro su fe Doc, usted no es un hombre de Dios, Dios es fanatico de usted... nos volveremos a ver, algun dia". Y se retiraron.
Daniel habia manejado durante algunos minutos cuando John le hizo parar el auto a un costado de la carretera. Estiro su brazo y saco un paquete de cigarrillos, justo donde Daniel los habia dejado. Se sento a un costado de la polvorienta y desolada carretera y encencio uno. Aspiro violentamente, llenandose de placer y calmando esa ansiedad que le devoraba desde adentro. Saco una botella de whisky y tomo sorbos violentamente como si estuviese bebiendo agua de un manantial. Grito con todas sus fuerzas y largo numerosas carcajadas histericas.
Daniel: Que estas haciendo John! Puedes...
John: Que? Hacerme daño? Matarme? Tu sabes muy bien que mi suerte esta echada, a pesar de todo sigues sin creer, sin tener fe... deberias ser mas como el Doc, o talvez... deberias ser mas como solias serlo, antes de lo de Mary Ann.
Daniel: COMO CONOCES ESE NOMBRE?
John: Cuando te olvidas de ti mismo, puedes saber lo que sea...
Daniel: Deberiamos volver a la ciudad, si sabes tanto como dices saber... seguramente podras encontrar el camino a mi casa.
Daniel se sento en el asiento del pasajero y dejo que John le condujera, estaba demasiado cansado, demasiado agotado como para seguir manejando. Se recosto y se durmio, en parte estaba poniendo a John a prueba, talvez no se habia convencido del todo a si mismo y necesitaba mas evidencias.
Daniel lucho contra el cansancio pero era demasiado, esta agotado de tanto pensar, de tanto sentir y de tanto pelear. Lucho pero perdio y se sumio en un profundo letargico sueño. Cuando desperto se encontraba en un viejo cementerio, nunca antes habia estado en ese cementerio, era el tetrico testimonio de viejas epocas, antes de que mudaran algunas de sus tumbas al sector norte de la ciudad. Algunas tumbas permanecian en ese lugar, tumbas de hombres ordinarios, comunes y corrientes, sin grandes nombres ni imponentes titulos, no tenian criptas ni monumentos a su alrededor, eran simples lapidas grises y petreas.
John se encontraba arrodillado frente a una tumba, donde rascaba las piedras y la tierra y repetia freneticamente "aqui yace el enviado, aqui yace el malnacido, aqui yace el mal profeta, aqui yace un elegido". Daniel se acerco a la tumba y leyo la inscripcion: "Amado esposo, padre y amigo. Aqui yace John Curtis".
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Capitulo 4: Claro como el cristal (Crystal Clear)
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Daniel no habia salido de su casa, el panorama desde su ventana era gris, gotas de cristal atravesaban audazmente como estrellas caidas del cielo el pavimento frio y polvoriento de la calle. Su respiracion se condensaba sobre el vidrio empañandolo, nublandole esa vista tan pacifica y caotica de la ciudad, el humo del cigarrillo le nublaba el pensamiento y el whisky ayudaba a callar sus voces interiores. Se sento sobre una silla vieja y rechinante, miro hacia su habitacion y medito por un rato, calculo sus movimientos como siempre lo hacia desde que conocio a aquel hombre tan extraño. No habia tenido tiempo para plantearle a aquel hombre todas las dudas que poco a poco le carcomian la conciencia, la razon y la cordura. Se impulsaba lenta y silenciosamente a la locura mas profunda y plena, se precipitaba sobre un abismo demente, frenetico e irretornable. Se levanto, descolgo su abrigo y se dirigio hacia la licoreria de la ciudad, necesitaba callar aquellas voces, necesitaba callar sus dudas, sus ideas, su locura.
Una niña le vio entrar en la tienda, con su apariencia desalineada, manchado de alcohol, alquitran e histeria, agacho la mirada y se alejo de la puerta de la tienda. El encargado le vio llegar, rodeado de penas, penumbra y electrizado de locura, embriagado en ella, perdido en si mismo. La caida era lenta, como la misma lluvia que aprisionaba la ciudad, lenta y penetrante, la locura escarbaba dentro de Daniel, en espirales hacia ningun lugar. Tomo una botella de whiksy y se precipito a la caja, retiro un paquete de cigarrillos, pago y se fue. Tan rapido como habia entrado, se habia ido, sin dar lugar a charlas, sin permitir preguntas y sin intercambiar miradas.
Como podia un hombre muerto estar en aquella habitacion? Que es un profeta? Quien es Dios en aquel insignificante rincon del mundo, donde no llega su calida y omnipotente mano? Quien es el para juzgar la vida a traves de sus propios ojos? Sera que aquel hombre que llaman "la bestia de la razon" tenga mas de hombre que cada uno de nosotros? Tomo un trago de whisky y siguio preguntandose a si mismo durante un par de horas hasta que se durmio. Cuando desperto, John estaba sentado frente a el, su expresion era solida y profunda. "Esta noche morira una chica, caera de un tejado intentando colocar un cartel", dio media vuelta y se precipito sobre el suelo. "Porque me dices esto? Como se que es verdad y no es un invento de mi imaginacion?" respondio Daniel. "Da testimonio a tus propios ojos, a tu corazon y a tu espiritu, si no eres testigo de estas revelaciones, nunca seras digno de respuestas", John se tumbo en el suelo y durmio. Daniel recorrio la habitacion en circulos, luchando contra si mismo, contra la locura y contra la razon.
Recorrio las calles de la ciudad, recorrio atentamente calle por calle, rincon por rincon en medio de la lluvia, mutilando su paciencia y razon. Hasta que la vio, no sabia porque pero su rostro le parecia muy familiar. Se encontraba en el techo de una casa, tambaleandose en medio de la lluvia, tratando de colocar un letrero sobre una ventana. "HEY! TU! BAJA DE AHI!" empezo a gritarle a la joven, pero como ella no le hacia caso subio al tejado. Trepo a pesar de la lluvia, de la resbaloza humedad del tejado, trepo y la alcanzo. De repente fue como si la lluvia hubiera cesado, como si su vista se hubiera nublado y... escucho una voz "Dejala caer...". En ese instante Daniel se paralizo, cuando recupero la conciencia la chica se encontraba en el suelo, rodeada de un gran charco de sangre, boca abajo. Trato de hacer memoria de lo ocurrido pero parecia como si hubiese una laguna en su mente. Volvio tambaleante a su casa, casi sin poder recordar el camion y cuando llego, John le estaba esperando. Le recibio con una simple frase "ahora comprendes un poco mejor, lo dificil que es saber, que va a suceder y que no se puede detener a veces", se volvio a tumbar en el piso y siguio hablando "el fin se acerca, comprenderas lo dificil que es saber, sera y no se detendra.... tu muerte se acerca Daniel".
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Capitulo 5: Cuenta regresiva a un destino irrefrenable
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Daniel no podia contener la locura, empezaba a brotar por cada uno de los poros de su piel, afloraba en cada pensamiento, cada mirada, sus posturas, se esparcia como una peste, una pandemia mental particular. Sus movimientos eran erraticos, violentos, ya casi no hablaba, formulaba atropellantes palabras y en lugar de recitar sus ideas las propulsaba con furia. Habia pagado un viaje a la demencia para poder comprender a John, pero habia dejado de propina su cordura y su razon. Se precipito sobre John con odio, recelo y una brutalidad tal que avivo la llama de los ojos de John.
Daniel: Dime PORQUE? Yo podria haberla salvado! Yo...
John: Quieres saber porque?... Eso deberas aprenderlo solo
Daniel: ME CANSE! ESTOY HARTO DE TU SILENCIO, NO TENGO MAS PACIENCIA PARA TUS JUEGOS!
John: Dios no es un niño con una colonia de hormigas, lo importante no son los pequeños movimientos sino las grandes jugadas... un niño no comprenderia y un hombre comun mucho menos
Daniel: Entonces COMO puedo comprenderlo? AYUDAME JOHN!
John: Tu momento no llegara... no estas listo, no lo estaras, no puedes recibirlo sin el silencio.
Daniel: Entonces ME FABRICARE un silencio...
Daniel saco su arma y apunto a John, miro una ultima vez en sus ojos llenos de fuego, llenos de vida y sabiduria... y gatillo.
Una vez supero el shock, Daniel se arrastro hasta la cocina, levanto el telefono y marco el numero del hospital, el Dr. Morano atendio al instante.
Daniel: John... John...
Dr: Daniel? Que pasa? Que pasa con John?
Daniel: Esta... muerto, murio, murio, JOHN!
Dr: Si... John esta muerto.
La cara de Daniel se deformo de una forma atroz, siguio con la charla telefonica:
Daniel: Como... Como lo sabe??!!
Dr: John ha estado muerto... desde hace mucho tiempo, Daniel, donde estas?
Daniel: Eso no puede ser, yo, yo lo estoy viendo, esta justo a...
Daniel miro al suelo y vio un agujero humeante en las maderas del suelo, su pistola tirada en el suelo y por primera vez en mucho tiempo... realmente no supo en que creer.
Llego al hospital luego de unas cuantas horas de viaje... le parecia tan surreal todo, como una pintura donde el se habia metido, o como una obra de teatro, si, una obra de teatro, donde el era el protagonista, donde no habia guiones, o talvez... talvez si, talvez John era el director de aquella magnifica obra de ficcion, nada de esto era cierto. Hasta que se recosto en un colchon sobre el suelo de la habitacion 311.
El Dr. Morano miraba las fotos del archivo, tratando de entender como era que aquel hombre habia caido en la locura. Vio las fotos del incidente del callejon, aquel tragico dia antes que llegar Daniel al hospital. Entre las fotos se encontraba la del cadaver encontrado, con un disparo en la frente, una mueca macabra de satisfaccion y una sonrisa penetrante... era John. Encontro entre las cajas una carta escrita para Daniel, por si mismo, asi que no vio motivos para no entregarsela.
"Querido Daniel, has sobrepasado mis expectativas, de maneras que no podria describirte, me lleno de orgullo y lagrimas, veo en ti a aquel profeta que una vez fui y ya perdi entre tantos nombres y caras. Veo la luz que dejo de latir en la mayoria de los hombres, pero no eres mas que un hombre comun. Un profeta perdido necesita un hogar y tu necesitas respuestas, asi que te pido me perdones, no puedo seguirte adonde vas, pero puedo mostrarte como llegar. El profeta es el hombre que hace resonar la voz de Dios entre los hombres... pero Dios es un hombre comun con la voluntad de cambiar el mundo. Depende de ti que camino seguiras, atentamente John".
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Capitulo 6: El despertar
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Una enfermera pasaba por la habitacion en su camino de regreso a la cocina y penso que tal vez aquel hombre tendria un poco de hambre, asi que decidio entrar en su habitacion y acercarse con un plato de sopa. Todos le trataban con gran respeto, pero siempre mantenian en el fondo la distante mirada del miedo, nunca se sabe que tan dolorosa puede resultar la locura, incluso para aquellos que son totalmente ajenos a tal sentiminto. La enfermera lo miraba de reojo, fascinada, perpleja y asqueada, todo al mismo tiempo. Las paredes de la habitacion eran tan blancas que irradiaban luz propia, parecian palidos soles cuadrangulares, pero sin embargo aquel hombre era obscuro y tetrico. Su cuerpo era una lugubre cascara de ser humano, un vehiculo descartado, desechado, abandonado a su propia suerte. Cogio el plato con una mirada indiferente, ni la arrogancia ni la humildad le encontraban detras de su prision cristalina, esos espejos espectrales ya no reflejaban un alma, reflejaban una sentencia de muerte, si, de un destino inevitable e innegable. El eco distante de la voz de la enfermera le llegaba entrecortado, como si la locura caprichosa jugase con unas tijeras adelantandose a sus sentidos. Daniel habia caido presa de si mismo, de su ignorancia, de su arrogancia, de su propia locura. No paso mucho tiempo antes que dejara de hablar, abandonando la realidad, la pesadilla donde se habia metido. Poco tiempo despues se sumio mas y mas en su propio mundo, alejando las penas, el dolor y aquel sentimiento inmenso de angustia retorcida ante una realidad que no comprende y no puede batallar. Mucho tiempo paso en su sepulcro de carne, hueso y espiritu. Los dorados soles de la cabellera del Dr. Morano habian empezado a palidecer, su habitacion se habia contagiado de su melancolia y su dolor, adornada con cicatricez y bizarros escritos, gris, humeda y solitaria, su prision de concreto que le retenia como castigo.
Los bosques se marchitaban alrededor del Hospital, las hojas caian y se volvian una tetrica mascara de la estacion. Los rios corrian con menor fuerza, la tierra se seco, el viento dejo de soplar y los animales dejaron de llenar las ma;anas con su canto. Parecia como si todo el valle se hubiese angustiado, como si muriesen lentamente... desde la llegada de Daniel. Las enfermeras rumoreaban que por las noches los animales se acercaban al ala del Hospital donde se encontraba Daniel, solo para llorar, hasta que volvia a salir el sol entre las monta;as. Otras decian que alrededor de su habitacion las plantas morian lentamente aunque se las regara periodicamente. Muchos incluso hablaron que al entrar de noche en la habitacion de Daniel le han visto con una mujer palida y traslucida, y en algunas ocasiones incluso ha tratado de suicidarse sin exito. Como precausiones nadie se acerca a su habitacion de noche ya, se han retirado todos los objetos metalicos y punzantes de su habitacion, ya nadie le permite usar lapices, asi que escribe en las paredes ara;andolas y con sus propios dientes. Pero Daniel no intenta escapar, ara;a las paredes porque necesita escribir, necesita sacarse un gran peso de encima, necesita transmitir algo muy importante.
De todos los doctores del Hospital, el unico que sigue manteniendo su fe en Daniel, es el Dr. Morano, el le recibio, le acogio y trato siempre de ayudarlo. Su rosario todavia cuelga de su mano, en se;al de que nunca perdio la fe. El nunca habia renunciado a su interminable tarea, jamas miro atras, siempre optimista y un hombre de buena fe... un hombre de dios. La voluntad del Dr. Morano le habia llevado a mantener ciertos caprichos de Daniel como ordenes, le mantenia en secreto en la habitacion 311 sin revelar su identidad a nadie, no recibio ni recibiria jamas una carta para Daniel, ni mucho menos aceptaria visitas ajenas al hospital.
Esa noche el Dr. Morano fue a visitar a su viejo amigo, habia dilatado mucho esta tarea porque sus ocupados horarios no se lo permitian. Recorrio el silencioso pasillo, la antesala a la carcel de la bestia. Suavemente giro la perilla de la habitacion, en la total obscuridad busco una silla y se sento. Sus ojos se acostumbraban de a poco a la penumbra, casi emanando luz propia, batallando lentamente contra aquella soledad tetrica y obliviosa. De repente su mirada se detuvo exaltada en un rincon. Una mujer se encontraba alli, sentada en el suelo, vestia la ropa habitual de los pacientes y miraba atentamente a Daniel.
Morano: Quien esta alli? Esta usted registrada en este Hospital?... no recuerdo haberle visto antes
Mujer: He estado aqui tanto tiempo que no recuerdo porque estoy aqui...
La mujer se acerca al Doctor Morano y lo inspecciona, cada centimetro de su cuerpo y su ser, le agarra el rostro con ambas manos y mira hacia una venta: "es esta luna que veo la misma que se pinta en el horizonte de tu mirada? la misma que baña con su luz tus apagados ojos? tan distante y tan cercano te siento, talvez un suspiro para ti pero una eternidad para mi. Esa luna se pierde en mis horizontes, pero antes que amanezca habremos conocido a DIOS juntos". Daniel emergio de las sombras tambien, fantasmal y sorpresivo, en su mano sostenia un trozo de madera puntiagudo y en su mirada la locura. El Dr. Morano no pudo hacer nada para evitarlo, era como si hubiese estado paralizado, como si la mirada de la luna le hubiese convertido en piedra, como si nada en el mundo pudiese evitar que se derramara la sangre del inocente.
Esa noche Daniel se quito la vida, y el Dr. Morano... tuvo que transitar el destino que Daniel quiso evitar, se convirtio en otro profeta olvidado mas.
Capitulo 1: Primer Auxilio (First Help)
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El Sgto Hope mira a traves de una ventana, el invierno se acerca a la ciudad, la nieve no tardara en cubrir la ciudad de su velo fantasmal, llevando sus arterias al punto de casi morir, por el frio, el silencio y ese velo indetenible. Mira a traves de la ventana y disfruta un cigarrillo, observa el humo retorcerse en el aire y medita sobre ello. Tira su cigarrillo al suelo y se encamina hacia la habitacion 311, se encamina a visitar a su mas reciente e interesante amigo. Recorre con sus dedos el brillante numero en la puerta y mientras hace esto recuerda aquella noche, sobre el pavimento frio y humedo, el estrepito y la terrible escena de la ejecucion de David por John. Abre la rechinante puerta y entra en la habitacion, las monumentales paredes blancas parecen tener luz propia, la habitacion es inimaginable, es casi un paraiso blanco. En el centro de aquella habitacion, sobre un colchon en el suelo, duerme John. El Sgto saca una grabadora y la coloca en el suelo, saca un cuaderno de anotaciones lleno de garabatos sin sentido y lapices de todos los colores conocidos por su ojo. "Buenos dias John" le saluda suavemente tras sentarse en el suelo. "Buenos dias Sgto, como esta el clima alli afuera?" responde John tumbado en su colchon, al tiempo que le rasga, como si extrañase aquel lecho de cartones sobre el que le encontraran. Balbucea algunas palabras incoherentes y se retuerce, frenetico, violento pero extrañamente ritmico a la vez, como si estuviese tratando de bailar sobre si mismo. Se sienta en aquel colchon, cruza sus piernas y agarra el cuaderno. Le da la espalda y empieza a garabatear. "Que noticias me traes para hoy?" pregunta John, pero el Sgto no emite ningun sonido, se limita a observarle atento. "Si no me das ninguna pista de que dia es hoy... no podre hacerte compañia, como tantas otras veces, te limitaras a distraerme...". Sacude su cabeza y saca un lapiz, de espaldas, extiende su mano en movimientos precisos, la distancia esta calculada y controlada... pero el no se vuelve ni siquiera a mirar donde estan los lapices.
El Sgto retira todo lo que trajo y se dispone a irse de la habitacion, cuando John se da la vuelta. "Tu me sacaras de aqui... se que lo haras Daniel Hope, no ahora, pero pronto..." y voltea el dibujo que muestra a John ensangrentado en el suelo del hospital con una macabra sonrisa en su cara.
Daniel vuelve a su casa, durante todo el viaje ha estado pensando en la mirada de John en el dibujo, en su actitud, en su forma de actuar siempre que el le visita. Sabe que aquel hombre no es un hombre normal, talvez este loco... talvez no. Quiere ponerle a prueba, si realmente puede ver el futuro, tendra que demostrarlo.
Al dia siguiente Daniel regresa con un pesado bolso en su mano, se sienta en una silla y John vuelve a incorporarse, sacudiendose violentamente, para luego sentarse en su colchon. John le da la espalda y murmura "Como esta el clima hoy Daniel? te molesta que te llame Daniel?... no, por supuesto que no, despues de todo ya no eres el Sgto que ambos conocimos en aquel callejon...". Daniel le mira atentamente, su mirada esta casi congelada sobre aquel hombre, trata de no perder de vista ningun detalle. Saca de su bolso 4 cartas, "Quiero jugar un juego contigo John... veamos si puedes adivinar que cartas estoy sosteniendo en mi mano". John se queda callado por un segundo y le pide un papel y un lapiz. Se sienta de espaldas a el y le habla, "Tan inseguro puedes estar Daniel? Necesitas que juegue contigo... si, lo necesitas, como todo buen niño explorador eres curioso, impaciente... ingenioso". Daniel responde, "Necesito saber porque mataste a aquel hombre en el callejon John... necesito saberlo". "YO NO LO MATE! EL SE MATO A SI MISMO! EL ELIGIO SU MUERTE!"... nunca lo entenderias", la cara de John se desfiguro de odio, como si el mismo demonio le hubiera tallado sus facciones, "vete, no recibire tu visita, sacia tu apetito de respuestas en otra ocasion, cuando hayas despejado mejor tu mente y corazon". Daniel levanta su bolbo cuidadosamente y se retira, la puerta rechina a sus espaldas y justo cuando esta por irse siente un golpe seco y violento contra la ventana. John estaba alli, 4 ases dibujados en la hoja de papel y se mirada penetrante. Daniel saca las 4 cartas de su bolsillo y comprueba que eran en efecto 4 ases.
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Capitulo 2: El Profeta y Dios
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El Dr. Morano era un hombre de cabellos dorados como el mismo sol, grande en presencia y en pasiones, su corazon podria facilmente tragarse a aquel sol que honraba con su calida y fuerte presencia. Era un hombre grande y noble, de esos hombres que son amados por Dios e iluminados por su bondad. Trabajaba hace unos años ya en el Hospital Psiquiatrico Santa Merced, dejo todo por los que mas lo necesitaban, por esas personas que eran llamados los "muertos en vida", "bestias sin razon", los internados. De su mano siempre colgaba un rosario de caoba, prueba de su eterna fe por los milagros, demostrando que con su fe no habia nada que no pudiese lograr en este mundo. El Dr. Morano habia recibido a John aquella noche cuando Daniel llego con las manos ensangrentadas y el rostro cubierto de dudas, lo recibio y a pedido de Daniel le habia dado una habitacion especial... lejos de aquellos hombres que deambulaban por los pasillos del Hospital, erraticos, freneticos, desorientados y perdidos.
Los estudios realizados a John habian tardado meses porque el Hospital quedaba lejos de la ciudad, sobre una colina tan hermosa que el sol siempre la iluminaba y rodeada de gigantes verdes, llenos de vida, llenos de tranquilidad. Cuando los estudios llegaron habian pasado ya varios meses de la internacion de John, se habia acostumbrado a aquel lugar pacifico y silencioso donde podia disfrutar de si mismo y de su soledad, lejos del estrepito de la ciudad y sus arterias de concreto frio y humedo.
El Dr. Morano recibe los estudios y se encamina a la habitacion de John con los papeles bajo un brazo, se siente nervioso, desde que aquel hombre llego no ha tenido muchos encuentros con el... no sabe que esperar. John se encuentra en su habitacion como siempre, recostado en su colchon sobre el suelo, esporadicos y efimeros sacudones recorren su cuerpo, como si en sus sueños no pudiese controlarse a si mismo, peleara por el control y lo recuperase, volviendo a su posicion habitual. Le observa durante varias horas sin atreverse a entrar.
El telefono suena en casa de Daniel pero el se encuentra demasiado lejos para poder atender, se encuentra retraido en su estudio donde escucha discos viejos y consume sus penas cigarrillo tras cigarrillo. Han pasado ya varios años desde que su esposa e hijo fallecieron en un accidente, tras el cual juro que haria lo que fuese por darle un descanso a sus recuerdos. El telefono suena y Daniel se sumerge en sus recuerdos.
Recuerda el accidente, recuerda aquella tarde de primavera cuando manejaba con su familia hacia la playa, les encantaba la playa, el mar en su eterna lucha por tragarse las rocas, escupiendo arena en las playas y gritando con furia a lo ancho de la playa. Recuerda el camion que surgio por un recodo de la carretera, nunca lo vio venir, revivio aquel momento una y otra vez en su memoria y nunca pudo verlo. Recuerda el metal crugiendo, doblandose y contorneandose sobre el, rehuyendole con cierto desprecio. Recuerda el rostro de su amada esposa sobre el suelo y el de su hijo, congelados en el tiempo, sin un adios, sin una advertencia y esa escena lo acecha hasta en sus sueños mas profundos. No puede culparse por aquel error, no puede culpar al conductor, pero puede culpar a Dios.
Despierta subitamente y mira sus manos manchadas de nicotina, las paredes enmohecidas de la habitacion y oye el continuo rayar del disco sobre el fonografo. Se levanta y piensa en aquel hombre que dice ser inmortal, que dice saberlo todo cuanto hay que saber en este mundo, en su extraña mirada y su profunda voz resonante.
Levanta el telefono y oye la voz del Dr. Morano: "El diagnostico de John es... alarmante, me gustaria verlo para poder discutirlo en persona con usted, lo espero mañana en el Hospital".
John abre sus gigantezcamente iluminados ojos y rie... y su risa recorre el Hospital, como si todos rieran con el, y en voz temblorosa recita:
"El profeta es el hombre que hace resonar la voz de Dios entre los hombres... pero Dios es un hombre comun con la voluntad de cambiar el mundo".
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Capitulo 3: Fin de un Mundo (End of a World)
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Daniel y el Dr. Morano miran al suelo en silencio, el humo del cigarrillo se retuerce alrededor de ambos, invitandolos a bailar, a deleitarse con tan teatral y tetrica escena. Se miraron por un segundo y no se dirigieron la palabra por varios incomodos minutos. Daniel hablo, "esta absolutamente seguro? John Curtis, es su expediente? son sus analisis?". "Totalmente seguro, no me arriesgaria a equivocarme, no sabemos realmente cual es la causa pero es como si todo su organismo estuviese en discordia, asincronizado, tratando de manejarse por su propia cuenta los organos" respondio el Doctor, "no hay mucho que podamos hacer por el excepto brindarle un hogar... dudamos que sobrepase otros 3 meses". La mirada de ambos se habia cristalizado de humo y tristeza, por un lado el Dr. Morano no podia hacer nada por aquel hombre y eso le oprimia el pecho y opacaba su brillo, Daniel que habia pasado tanto tiempo solo porfin habia encontrado alguien a quien aferrarse, sentia que iba a quedarse mas solo que nunca.
John se encontraba sentado en su habitacion, contemplando el sol de la mañana sin parpadear cuando entraron ambos hombres. El Dr. Morano se quedo a un lado de la habitacion con el diagnostico en sus manos, mientras que Daniel se acerco a John y le extendio una mano, "vamos a casa?".
Cuando se dirigian a la puerta John se volvio al Doctor, lo miro a los ojos y le pregunto: "admiro su fe Doc, usted no es un hombre de Dios, Dios es fanatico de usted... nos volveremos a ver, algun dia". Y se retiraron.
Daniel habia manejado durante algunos minutos cuando John le hizo parar el auto a un costado de la carretera. Estiro su brazo y saco un paquete de cigarrillos, justo donde Daniel los habia dejado. Se sento a un costado de la polvorienta y desolada carretera y encencio uno. Aspiro violentamente, llenandose de placer y calmando esa ansiedad que le devoraba desde adentro. Saco una botella de whisky y tomo sorbos violentamente como si estuviese bebiendo agua de un manantial. Grito con todas sus fuerzas y largo numerosas carcajadas histericas.
Daniel: Que estas haciendo John! Puedes...
John: Que? Hacerme daño? Matarme? Tu sabes muy bien que mi suerte esta echada, a pesar de todo sigues sin creer, sin tener fe... deberias ser mas como el Doc, o talvez... deberias ser mas como solias serlo, antes de lo de Mary Ann.
Daniel: COMO CONOCES ESE NOMBRE?
John: Cuando te olvidas de ti mismo, puedes saber lo que sea...
Daniel: Deberiamos volver a la ciudad, si sabes tanto como dices saber... seguramente podras encontrar el camino a mi casa.
Daniel se sento en el asiento del pasajero y dejo que John le condujera, estaba demasiado cansado, demasiado agotado como para seguir manejando. Se recosto y se durmio, en parte estaba poniendo a John a prueba, talvez no se habia convencido del todo a si mismo y necesitaba mas evidencias.
Daniel lucho contra el cansancio pero era demasiado, esta agotado de tanto pensar, de tanto sentir y de tanto pelear. Lucho pero perdio y se sumio en un profundo letargico sueño. Cuando desperto se encontraba en un viejo cementerio, nunca antes habia estado en ese cementerio, era el tetrico testimonio de viejas epocas, antes de que mudaran algunas de sus tumbas al sector norte de la ciudad. Algunas tumbas permanecian en ese lugar, tumbas de hombres ordinarios, comunes y corrientes, sin grandes nombres ni imponentes titulos, no tenian criptas ni monumentos a su alrededor, eran simples lapidas grises y petreas.
John se encontraba arrodillado frente a una tumba, donde rascaba las piedras y la tierra y repetia freneticamente "aqui yace el enviado, aqui yace el malnacido, aqui yace el mal profeta, aqui yace un elegido". Daniel se acerco a la tumba y leyo la inscripcion: "Amado esposo, padre y amigo. Aqui yace John Curtis".
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Capitulo 4: Claro como el cristal (Crystal Clear)
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Daniel no habia salido de su casa, el panorama desde su ventana era gris, gotas de cristal atravesaban audazmente como estrellas caidas del cielo el pavimento frio y polvoriento de la calle. Su respiracion se condensaba sobre el vidrio empañandolo, nublandole esa vista tan pacifica y caotica de la ciudad, el humo del cigarrillo le nublaba el pensamiento y el whisky ayudaba a callar sus voces interiores. Se sento sobre una silla vieja y rechinante, miro hacia su habitacion y medito por un rato, calculo sus movimientos como siempre lo hacia desde que conocio a aquel hombre tan extraño. No habia tenido tiempo para plantearle a aquel hombre todas las dudas que poco a poco le carcomian la conciencia, la razon y la cordura. Se impulsaba lenta y silenciosamente a la locura mas profunda y plena, se precipitaba sobre un abismo demente, frenetico e irretornable. Se levanto, descolgo su abrigo y se dirigio hacia la licoreria de la ciudad, necesitaba callar aquellas voces, necesitaba callar sus dudas, sus ideas, su locura.
Una niña le vio entrar en la tienda, con su apariencia desalineada, manchado de alcohol, alquitran e histeria, agacho la mirada y se alejo de la puerta de la tienda. El encargado le vio llegar, rodeado de penas, penumbra y electrizado de locura, embriagado en ella, perdido en si mismo. La caida era lenta, como la misma lluvia que aprisionaba la ciudad, lenta y penetrante, la locura escarbaba dentro de Daniel, en espirales hacia ningun lugar. Tomo una botella de whiksy y se precipito a la caja, retiro un paquete de cigarrillos, pago y se fue. Tan rapido como habia entrado, se habia ido, sin dar lugar a charlas, sin permitir preguntas y sin intercambiar miradas.
Como podia un hombre muerto estar en aquella habitacion? Que es un profeta? Quien es Dios en aquel insignificante rincon del mundo, donde no llega su calida y omnipotente mano? Quien es el para juzgar la vida a traves de sus propios ojos? Sera que aquel hombre que llaman "la bestia de la razon" tenga mas de hombre que cada uno de nosotros? Tomo un trago de whisky y siguio preguntandose a si mismo durante un par de horas hasta que se durmio. Cuando desperto, John estaba sentado frente a el, su expresion era solida y profunda. "Esta noche morira una chica, caera de un tejado intentando colocar un cartel", dio media vuelta y se precipito sobre el suelo. "Porque me dices esto? Como se que es verdad y no es un invento de mi imaginacion?" respondio Daniel. "Da testimonio a tus propios ojos, a tu corazon y a tu espiritu, si no eres testigo de estas revelaciones, nunca seras digno de respuestas", John se tumbo en el suelo y durmio. Daniel recorrio la habitacion en circulos, luchando contra si mismo, contra la locura y contra la razon.
Recorrio las calles de la ciudad, recorrio atentamente calle por calle, rincon por rincon en medio de la lluvia, mutilando su paciencia y razon. Hasta que la vio, no sabia porque pero su rostro le parecia muy familiar. Se encontraba en el techo de una casa, tambaleandose en medio de la lluvia, tratando de colocar un letrero sobre una ventana. "HEY! TU! BAJA DE AHI!" empezo a gritarle a la joven, pero como ella no le hacia caso subio al tejado. Trepo a pesar de la lluvia, de la resbaloza humedad del tejado, trepo y la alcanzo. De repente fue como si la lluvia hubiera cesado, como si su vista se hubiera nublado y... escucho una voz "Dejala caer...". En ese instante Daniel se paralizo, cuando recupero la conciencia la chica se encontraba en el suelo, rodeada de un gran charco de sangre, boca abajo. Trato de hacer memoria de lo ocurrido pero parecia como si hubiese una laguna en su mente. Volvio tambaleante a su casa, casi sin poder recordar el camion y cuando llego, John le estaba esperando. Le recibio con una simple frase "ahora comprendes un poco mejor, lo dificil que es saber, que va a suceder y que no se puede detener a veces", se volvio a tumbar en el piso y siguio hablando "el fin se acerca, comprenderas lo dificil que es saber, sera y no se detendra.... tu muerte se acerca Daniel".
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Capitulo 5: Cuenta regresiva a un destino irrefrenable
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Daniel no podia contener la locura, empezaba a brotar por cada uno de los poros de su piel, afloraba en cada pensamiento, cada mirada, sus posturas, se esparcia como una peste, una pandemia mental particular. Sus movimientos eran erraticos, violentos, ya casi no hablaba, formulaba atropellantes palabras y en lugar de recitar sus ideas las propulsaba con furia. Habia pagado un viaje a la demencia para poder comprender a John, pero habia dejado de propina su cordura y su razon. Se precipito sobre John con odio, recelo y una brutalidad tal que avivo la llama de los ojos de John.
Daniel: Dime PORQUE? Yo podria haberla salvado! Yo...
John: Quieres saber porque?... Eso deberas aprenderlo solo
Daniel: ME CANSE! ESTOY HARTO DE TU SILENCIO, NO TENGO MAS PACIENCIA PARA TUS JUEGOS!
John: Dios no es un niño con una colonia de hormigas, lo importante no son los pequeños movimientos sino las grandes jugadas... un niño no comprenderia y un hombre comun mucho menos
Daniel: Entonces COMO puedo comprenderlo? AYUDAME JOHN!
John: Tu momento no llegara... no estas listo, no lo estaras, no puedes recibirlo sin el silencio.
Daniel: Entonces ME FABRICARE un silencio...
Daniel saco su arma y apunto a John, miro una ultima vez en sus ojos llenos de fuego, llenos de vida y sabiduria... y gatillo.
Una vez supero el shock, Daniel se arrastro hasta la cocina, levanto el telefono y marco el numero del hospital, el Dr. Morano atendio al instante.
Daniel: John... John...
Dr: Daniel? Que pasa? Que pasa con John?
Daniel: Esta... muerto, murio, murio, JOHN!
Dr: Si... John esta muerto.
La cara de Daniel se deformo de una forma atroz, siguio con la charla telefonica:
Daniel: Como... Como lo sabe??!!
Dr: John ha estado muerto... desde hace mucho tiempo, Daniel, donde estas?
Daniel: Eso no puede ser, yo, yo lo estoy viendo, esta justo a...
Daniel miro al suelo y vio un agujero humeante en las maderas del suelo, su pistola tirada en el suelo y por primera vez en mucho tiempo... realmente no supo en que creer.
Llego al hospital luego de unas cuantas horas de viaje... le parecia tan surreal todo, como una pintura donde el se habia metido, o como una obra de teatro, si, una obra de teatro, donde el era el protagonista, donde no habia guiones, o talvez... talvez si, talvez John era el director de aquella magnifica obra de ficcion, nada de esto era cierto. Hasta que se recosto en un colchon sobre el suelo de la habitacion 311.
El Dr. Morano miraba las fotos del archivo, tratando de entender como era que aquel hombre habia caido en la locura. Vio las fotos del incidente del callejon, aquel tragico dia antes que llegar Daniel al hospital. Entre las fotos se encontraba la del cadaver encontrado, con un disparo en la frente, una mueca macabra de satisfaccion y una sonrisa penetrante... era John. Encontro entre las cajas una carta escrita para Daniel, por si mismo, asi que no vio motivos para no entregarsela.
"Querido Daniel, has sobrepasado mis expectativas, de maneras que no podria describirte, me lleno de orgullo y lagrimas, veo en ti a aquel profeta que una vez fui y ya perdi entre tantos nombres y caras. Veo la luz que dejo de latir en la mayoria de los hombres, pero no eres mas que un hombre comun. Un profeta perdido necesita un hogar y tu necesitas respuestas, asi que te pido me perdones, no puedo seguirte adonde vas, pero puedo mostrarte como llegar. El profeta es el hombre que hace resonar la voz de Dios entre los hombres... pero Dios es un hombre comun con la voluntad de cambiar el mundo. Depende de ti que camino seguiras, atentamente John".
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Capitulo 6: El despertar
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Una enfermera pasaba por la habitacion en su camino de regreso a la cocina y penso que tal vez aquel hombre tendria un poco de hambre, asi que decidio entrar en su habitacion y acercarse con un plato de sopa. Todos le trataban con gran respeto, pero siempre mantenian en el fondo la distante mirada del miedo, nunca se sabe que tan dolorosa puede resultar la locura, incluso para aquellos que son totalmente ajenos a tal sentiminto. La enfermera lo miraba de reojo, fascinada, perpleja y asqueada, todo al mismo tiempo. Las paredes de la habitacion eran tan blancas que irradiaban luz propia, parecian palidos soles cuadrangulares, pero sin embargo aquel hombre era obscuro y tetrico. Su cuerpo era una lugubre cascara de ser humano, un vehiculo descartado, desechado, abandonado a su propia suerte. Cogio el plato con una mirada indiferente, ni la arrogancia ni la humildad le encontraban detras de su prision cristalina, esos espejos espectrales ya no reflejaban un alma, reflejaban una sentencia de muerte, si, de un destino inevitable e innegable. El eco distante de la voz de la enfermera le llegaba entrecortado, como si la locura caprichosa jugase con unas tijeras adelantandose a sus sentidos. Daniel habia caido presa de si mismo, de su ignorancia, de su arrogancia, de su propia locura. No paso mucho tiempo antes que dejara de hablar, abandonando la realidad, la pesadilla donde se habia metido. Poco tiempo despues se sumio mas y mas en su propio mundo, alejando las penas, el dolor y aquel sentimiento inmenso de angustia retorcida ante una realidad que no comprende y no puede batallar. Mucho tiempo paso en su sepulcro de carne, hueso y espiritu. Los dorados soles de la cabellera del Dr. Morano habian empezado a palidecer, su habitacion se habia contagiado de su melancolia y su dolor, adornada con cicatricez y bizarros escritos, gris, humeda y solitaria, su prision de concreto que le retenia como castigo.
Los bosques se marchitaban alrededor del Hospital, las hojas caian y se volvian una tetrica mascara de la estacion. Los rios corrian con menor fuerza, la tierra se seco, el viento dejo de soplar y los animales dejaron de llenar las ma;anas con su canto. Parecia como si todo el valle se hubiese angustiado, como si muriesen lentamente... desde la llegada de Daniel. Las enfermeras rumoreaban que por las noches los animales se acercaban al ala del Hospital donde se encontraba Daniel, solo para llorar, hasta que volvia a salir el sol entre las monta;as. Otras decian que alrededor de su habitacion las plantas morian lentamente aunque se las regara periodicamente. Muchos incluso hablaron que al entrar de noche en la habitacion de Daniel le han visto con una mujer palida y traslucida, y en algunas ocasiones incluso ha tratado de suicidarse sin exito. Como precausiones nadie se acerca a su habitacion de noche ya, se han retirado todos los objetos metalicos y punzantes de su habitacion, ya nadie le permite usar lapices, asi que escribe en las paredes ara;andolas y con sus propios dientes. Pero Daniel no intenta escapar, ara;a las paredes porque necesita escribir, necesita sacarse un gran peso de encima, necesita transmitir algo muy importante.
De todos los doctores del Hospital, el unico que sigue manteniendo su fe en Daniel, es el Dr. Morano, el le recibio, le acogio y trato siempre de ayudarlo. Su rosario todavia cuelga de su mano, en se;al de que nunca perdio la fe. El nunca habia renunciado a su interminable tarea, jamas miro atras, siempre optimista y un hombre de buena fe... un hombre de dios. La voluntad del Dr. Morano le habia llevado a mantener ciertos caprichos de Daniel como ordenes, le mantenia en secreto en la habitacion 311 sin revelar su identidad a nadie, no recibio ni recibiria jamas una carta para Daniel, ni mucho menos aceptaria visitas ajenas al hospital.
Esa noche el Dr. Morano fue a visitar a su viejo amigo, habia dilatado mucho esta tarea porque sus ocupados horarios no se lo permitian. Recorrio el silencioso pasillo, la antesala a la carcel de la bestia. Suavemente giro la perilla de la habitacion, en la total obscuridad busco una silla y se sento. Sus ojos se acostumbraban de a poco a la penumbra, casi emanando luz propia, batallando lentamente contra aquella soledad tetrica y obliviosa. De repente su mirada se detuvo exaltada en un rincon. Una mujer se encontraba alli, sentada en el suelo, vestia la ropa habitual de los pacientes y miraba atentamente a Daniel.
Morano: Quien esta alli? Esta usted registrada en este Hospital?... no recuerdo haberle visto antes
Mujer: He estado aqui tanto tiempo que no recuerdo porque estoy aqui...
La mujer se acerca al Doctor Morano y lo inspecciona, cada centimetro de su cuerpo y su ser, le agarra el rostro con ambas manos y mira hacia una venta: "es esta luna que veo la misma que se pinta en el horizonte de tu mirada? la misma que baña con su luz tus apagados ojos? tan distante y tan cercano te siento, talvez un suspiro para ti pero una eternidad para mi. Esa luna se pierde en mis horizontes, pero antes que amanezca habremos conocido a DIOS juntos". Daniel emergio de las sombras tambien, fantasmal y sorpresivo, en su mano sostenia un trozo de madera puntiagudo y en su mirada la locura. El Dr. Morano no pudo hacer nada para evitarlo, era como si hubiese estado paralizado, como si la mirada de la luna le hubiese convertido en piedra, como si nada en el mundo pudiese evitar que se derramara la sangre del inocente.
Esa noche Daniel se quito la vida, y el Dr. Morano... tuvo que transitar el destino que Daniel quiso evitar, se convirtio en otro profeta olvidado mas.
Wednesday, August 26, 2009
El Profeta Olvidado - Parte 2
Capitulo 1: La Ruta al cielo (Heaven's Route)
Fue una noche de carretera, absorvente y ebria en neblinas y vapores, cuando un hombre iba a la deriva en su camioneta. Transportaba un cargamento de cigarrillos por lo que no se preocupaba de los bandidos, ninguno de ellos arriesgaria el pellejo por una dosis de nicotina. Se agacho para recoger su gorra del suelo, era su posesion mas preciada, habia sido firmada por Elvis y subastada en una venta de garage donde llego por mera casualidad y el maximo precio de puja fueron exactamente $ 555 dolares, los cuales eran lo unico que poseia en ese momento, como si el destino se hubiese divertido areglando los detalles de dicha union. Cuando levanto la mirada fue que lo vio, de haberlo hecho un par de segundos mas tarde ya estaria encomendando el alma de aquel pobre bastardo al padre de los cielos. Se detuvo abruptamente, derramando varias cajas en el rayado y sucio pavimento, cosa que parecio no llamarle la atencion, aquel hombre era casi un fantasma en carne. "Oiga usted, se encuentra bien?", pregunto el robusto hombre, pero no recibio respuestas de aquel languido ser caricaturezco. "Necesita que lo lleve?", pregunto, levantando su tono, pensando que talvez aquel hombre no le habia oido o estaria demasiado curtido por la dura caminata por la carretera como para formular balbuceos concientes.
Durante una hora y media en la carretera las cosas se pusieron algo incomodas, Ed era una persona muy sociable y harto amable para tener aquella brutal y exigente profesion. Durante una hora y media habia manejado sin detenerse tratando de sacarle aunque sea un nombre o una palabra a ese ser espectral casi salido de una novela. Hasta que aquel hombre empezo a hablar. Por un momento no reconocio su acento, ni su forma particular de pronunciar las palabras... cada pausa, cada corte de respiracion era exacto, preciso, casi mecanico... "OH DIOS MIO". El hombre habia empezado a recitar un poema ruso, uno que la abuela de Ed solia recitarle antes que la internaran en el geriatrico porque se rehusaba a tomar medicacion, siempre quejandose y maldiciendo a los americanos por todo el daño que le habian causado. No podia dar explicacion a semejante espectaculo exclusivo para sus oidos, aquel hombre recitaba a la perfeccion aquel poema, cuando momentos atras no tenia habla practicamente. De repente se detuvo, lo miro y empezo a hablar:
"Hubo una vez un hombre, uno de esos que pueden hacer temblar la tierra con tan solo pronunciar sus nombres, tan poderoso y tan grande era que todos querian ser como el. Pero su corazon era profundo y obscuro como si fuese el mismisimo tunel que atraviesa el interior de la tierra. Un hombre noble y humilde fue una vez amigo suyo, compartieron juegos despreocupados y risas, pero aquel timepo lejos quedo. Este hombre profesaba un afecto tan grande por aquel hombre que podria haber llenado aquel hueco de su corazon, de haberselo propuesto. Le pidio a aquel hombre un favor, queria conservar su empleo nada mas, pero no tenia dinero para pagar un abogado, asi que muy humildemente encomendo su suerte en sus manos. El hombre no accedio... sabia que aquel hombre ningun beneficio le traeria, y no podia manchar sus manos con tales acciones... caridad, no tenia ningun sentido para el tal concepto. El hombre humilde lo perdio todo, perdio su empleo, su familia, su salud... perdio la cordura. Asi que fue a enfrentar al hombre corrupto y sin corazon, metio una mano entre sus ropas y apreto muy fuerte... el hombre corrupto estallo en desesperacion. El bramido resono por todo el edificio, como un grito desesperado de guerra y todos acudieron al llamado. El hombre humilde yacia en el suelo con el pecho humeante y las ropas tiñiendose de rubies... y en su mano un retrato de ambos, con las expresiones despreocupadas que solo los niños que todavia pueden ver a dios en ellos pueden tener...
La policia le busco, pero nunca le pudieron encontrar... pero la locura lo encontro a el, y demasiado rapido. Le hayo en un rincon hediondo y obscuro de las titanicas paredes de concreto de un callejon, tembloroso, hambriento y rabioso. No tardo en poseer su carne y su mente, retorciendolo y deformandolo al punto de convertirlo en una horrorosa cascara de lo que un hombre solia ser. Vacio por dentro, de comida y de vida. Hasta que el inmortal le encontro... y le extendio su mano generosa, prometiendo llevarse todo el dolor. Le enseño el verdadero camino, el de la razon y encendio de su chispa divina una hoguera. Cuando estuvo listo, aquel hombre se dio a si mismo una mision. Recuperar una vida, a toda costa. El hombre humilde tambien se habia vuelto una cascara, sin vida, el debil aliento que le mantenia era el mecanico pulmon del soporte vital en el hospital. Era menos que un hombre y mas que un animal, condenado a una eternidad en un limbo fisico y mental"...
De repente el hombre callo y durmio. Ed habia escuchado atentamente cada palabra sin dar fe a lo que habia escuchado. "Inmortales, dones, hombres humildes... realmente estas de la cabeza tio! Y si no duermo pronto yo tambien lo estare" medito un rato y luego tomo el desvio mas cercano a un motel de paso. Aquel poema ruso daba vueltas en su cabeza, algo raro habia en aquel hombre... talvez luego de un buen descanso y un buen desayuno charlarian mejor. Descansaron alli por unas horas y a la mañana siguiente retomaron su viaje.
Capitulo 2: Ecos de arena
Ed no podia dormir, los recuerdos atravesaban su mente como flechas encendidas, incendiando todo a su paso, reciclando sus recuerdos y serpenteando calidamente entre sus temores. No entendia como un hombre tan miserable, un ser casi patetico, languido y escaso en toda su descripcion, podia parecerle tan fascinante. Pero no se dejo llevar por el impulso, sabia que muchos de sus compañeros hablaban de "fantasmas de la ruta", residentes espectrales perpetuos que plagaban su recorrido diario. El no cree en fantasmas, y este hombre, casi bidimensional, le parece tan real a todos sus sentidos como identica es una de sus manos a la otra.
Ed se sienta en el extremo de su cama y le observa. El hombre yace en su cama, recortado entre sombras por el plateado filo que entra por la ventana, casi pareciera que la luna se ha enamorado de el, pues le hace brillar con una intensidad casi irreal. No cree en fantasmas, no cree en historias fantasticas de ultratumba, en vampiros o bestias furiosas que toman la apariencia de hombres y mujeres por igual, para armar festines de la carne y espiritu de los debiles y despreocupados.
Se despierta temprano, la luz del astro rey le invita a levantarse con sus calidos y suaves roces. Ed despierta y se da cuenta que el hombre no esta en la habitacion, "Talvez huyo en medio de la noche, talvez sigue en el motel..." se pregunta. Baja las escaleras y pregunta al recepcionista por aquel hombre pero parece que nadie le recuerda, se desdibuja de la memoria de las personas como si solo hubiese sido una nube de polvo y humo pasajera. "No dejo ninguna nota ni nada a mi nombre?", pregunta Ed. El recepcionista inmediatamente busca entre papeles y basura. Saca un sobre empolvado, amarillento y arrugado, parece que estuvo ahi por decadas. Ed mira fantasioso aquel sobre y le abre.
"kak mindál katóroi atcribaiétsia
na tsbiéke, ya atcrilás ek etboéi liubóbi
miédliena i esládka
tagdá, kagdá ya essdú etboiébo atbiéta
eskólka on budet apázdibat, echtobúi tsbiésti
eskólka on budet bianút
kagdá yizn nachinaiétcia efsegdá moyet
akanchibátsia
ránshe yibó efkús ni esladki
ránshe briemia razoriáet yivó bliésk
i prababát etbai rot"
Los ojos de Ed se llenaron de lagrimas, sus manos y corazon se sacudian con un fervor descomunal. Guardo el poema en su bolsillo, se puso su gorra y se dispuso a seguir su viaje.
Albert se acercaba con su camion por la ruta y vio el humo salir violentamente de un costado. Se acerco con su gancho pensando en que talvez tendria que remolcar algun vehiculo caido. Lo ve, esta tendido en el piso con la boca llena de sangre, desgarrado, derrotado por la vida, aferrandose al volante. "Ed! Ed! QUE TE PASO ED???!! OH DIOS MIO AYUDA POR FAVOR!". Mientras grita desesperado y sus gritos hacen eco en lo ancho y largo de la carretera con sus ultimas fuerzas Ed recita una ultima vez el poema...
"Igual que el almendro se abre en flor
Yo me abro hacia tu amor.
Lenta y dulcemente
mientras que espero tu respuesta
¿Cuánto tiempo tardará en florecer?
¿Cuánto tiempo en marchitarse?
Cuando una vida comienza siempre otra termina.
Antes de que su sabor no sea dulce,
antes de que el tiempo borre su aroma
.... y probar tus labios."
Su boca se seca y sus ojos se apagan, este es un cargamento que Ed no podra entregar...
Albert se limpia las lagrimas y acopla el camion de Ed al suyo, como un ultimo favor entregara el cargamento de cigarrillos por el.
A unos cuantos kilometros de la ciudad Albert se cruza con un extraño hombre, impulsado por su buen corazon se ofrece a llevarlo hasta la ciudad, para evitarle el agotador viaje a traves del sol y la arena.
El hombre no habla mucho, murmura por lo bajo cosas incoherentes en idiomas que Albert desconoce...
Cuando el hombre se baja en la puerta del hospital de la ciudad atina a balbucear algunas palabras coherentes para Albert. "Gracias... y recuerda, todos merecemos morir con una sonrisa en nuestros rostros".
Capitulo 3: Destino Final
El extraño hombre se acerca a una habitacion del hospital y espera. Una mujer le acompaña, sentada, esperando... estuvo esperando desde que el llego, ha estado alli desde que aquel hombre entro en coma. Se miran fijamente, ella le conoce, pero no tiene interes alguno en el.
Esperan alguna reaccion, algun movimiento, esperan. Las enfermeras toman su descanso de 15 minutos y los doctores salieron a almorzar... AHORA es el momento. Extiende sus manos y aprieta con fuerza. Una enfermera lo ve y lo reconoce al instante, es por culpa de EL que ese hombre esta postrado en su cama, atado a una repetitiva vida mecanica. Llama a la policia, se asustan y huyen por una ventana, dejando a aquel hombre convulsionando en su camilla.
Atraviesan la ciudad y terminan en una licoreria. Se siente cansado, agitado, dolorido... sabe que su momento se acerca....
Su garganta arde, como un whisky barato y una docena de cigarrillos, le duele como si hubiese tragado vidrios... el aire es pesado y vicioso, los destellos de fulgor a su alrededor le mantienen inspirado. Se trazan los vectores de fuego en el aire como abejas rabiosas, atravesando, perforando, penetrando y destruyendo cuanto encuentran a su paso... la carne, el hueso, pero sin poder lastimar su espiritu. Los silbidos y los cañonazos resuenan por todos lados mientras se abre paso por la licoreria, ella lo sigue muy de cerca, siempre de la mano, refrenandose cada tanto. La policia tiene ordenes estrictas de tirar a matar, no pueden darse el lujo de dejar a semejante criminal con vida. Atraviesa la licoreria relamiendose el elixir que lo baña, mostrando su agrado por la situacion dibuja una mueca macabra y sonriente en su rostro. Corre hasta una estacion cercana, es casi magico, parece casi tan rapido como las balas que lo buscan tan freneticamente, cada movimiento es frio, preciso, necesario. Un disparo se traza en el aire, desafiante, atraviesa un surtidor de gasolina, la chispa del caos, desatando una bestia de destruccion de proporciones monstruosas. Lo busca con sus tentaculos radiantes y ardientes, lo busca pero no lo encuentra, alli va, atraviesa restos de destruccion, atraviesa la vida como si El mismo estuviese hecho de ese material que penetra todo a su alrededor y tiene sed de su sangre y su carne. Ella no se suelta, sigue aferrada a El, mantiene el paso, sus cuerpos se mueven al unisono, coordinados, en perfecta sincronia. Abre las puertas de una Iglesia, desafiante, invitando al mismo Dios a que lo detenga... si es que alguien puede. Corre a traves del ala principal de la Iglesia soltando carcajadas espectrales, como si el mismo Demonio estuviese riendose con el. Sube las escaleras y alcanza el campanario, esta encerrado, lo sabe... estuvo esperando a esto. Alza su mirada y baña su rostro en rios de sangre, lagrimas y lluvia. Ella se acerca y tiernamente le seca la cara, aprieta sus labios contra los suyos y dice "es hora Amor mio... diste un buen espectaculo ahora es hora de bajar el telon". Abre sus brazos en forma de cruz, y se asoma de espaldas al borde... y salta. Siente la lluvia, estallidos a su alrededor, los gritos de Dios desde lo profundo de las nubes... y sonrie.
La policia realizo la autopsia del cuerpo y el sargento esta mas que confundido... "Cual fue la causa de muerte doctor?", pregunta completamente anonadado. "Un paro respiratorio... su cuerpo se detuvo antes de siquiera caer al suelo". El sargento se retira y murmura "ni un solo balazo logramos darle... hijo de perra, se gano su sonrisa". El telefono de sargento suena... como si pacientemente hubieran esperado a darle una buena noticia. Atiende y una voz exaltada le informa "se ha despertado del coma".
Capitulo 4: Muerto y no-muerto
El Sargento Hope era el encargado del caso de David, un hombre humilde y trabajador que habia quedado en coma despues de una confusa discusion con su amigo de toda la infancia Thomas. Thomas creyo haberle matado y por eso habia huido, por mucho tiempo el Sgto Hope le habia dado caza por toda la ciudad, por los callejones humedos y tristes, buscando como un gato acecha a un raton, esperando, rastreando cuidadosamente cada paso esperando a que se equivocara. En lo que al Sgto respectaba aquel caso habia quedado cerrado con la muerte de Thomas, quien se arrojo desde el campanario de aquella iglesia, asi que no habia motivos para proseguir... pero tenia una corazonada. En toda su carrera nunca se habia cruzado con todo tipo de hombres, maniaticos con hachas, motosierras, desmembradores, asesinos y violadores en serie, pero jamas con un hombre que pudiera salir ileso incluso de una explosion.
El Sgto busco informacion en los callejones, aquellas ratoneras son como los oidos de la ciudad, solo que hay que saber que toda informacion en este mundo tiene su precio. El Sgto recurrio a un hombre de los callejones, decian que aquel hombre lo sabia todo cuanto habia por saber en este mundo... le hacian llamar "La bestia de la razon".
David desperto en su habitacion del Hospital sobresaltado, no sabia que ocurria ni donde estaba, forzaba la vista pero no podia distinguir las paredes del techo, su mirada estaba tan nublada y debil que a duras penas veia sus propias manos. Se sienta y apunta su mirada al vacio, una enfermera le ofrece un plato de comida y se da la vuelta para acercar la mesa a su camilla, pero para cuando vuelve, David ya se ha ido. Desorbitado, fuera de si, deambula por las calles, palpando cada ladrillo, cada peldaño, cada brisa, cada particula de su alrededor, examina, degusta, siente, no puede creer que esta vivo de nuevo. Recuerda facilmente el camino de regreso, como si lo hubiera vivido, como si lo hubiera sabido toda su vida.
El Sgto llega al callejon, quiere hablar con aquel hombre, dicen que el puede tener una respuesta a la locura de Thomas. Atraviesa el vapor y el zumbido ronco del transito de la ciudad, atraviesa ese mar de concreto y carne que fluye sin temor y sin oposicion en las arterias de la ciudad. Le encuentra.
El hombre esta sentado sobre un lecho de cartones humedos, su piel es monumental como el marmol, sus cabellos parecen moverse con la furia de un leon. Se incorporo lentamente, haciendo sonar todos sus huesos, como una orquesta osea, cada movimiento desataba una nota corporal. Lo miro por debajo de sus salvajes cabellos, sopesandolo, arrogante en su posicion de rey de aquel inframundo. "Lo he estado esperando Sgto... bienvenido sea a mi humilde... morada", la voz de aquel hombre era tan profunda que parecia resonar en la mente del Sgto, como si hiciera eco en si mismo. "Usted tiene dudas, tiene preguntas, tiene miedos... no tiene porque decir una sola palabra... peor yo tampoco tengo que hacerlo".
El Sgto le extiende un sobre, parece estar cargado de dinero, una oferta demasiado tentadora para cualquier hombre que tiene su estomago tan vacio como carente de humildad... pero aquel hombre no lo necesita. El hombre rie suavemente, "No necesitas extenderme esa oferta, yo en cambio, hay algo que quiero proponerte". El Sgto lo mira desconcertado, y el hombre habla: "Quiero que vacie su arma, quiero que la arroje hasta mi, y espere, tendra todas las respuestas que necesita". El hombre lentamente empieza a caer, como si fuese una pluma, en aquel lecho de cartones humedos, como si todo fuese una gran escena en camara lenta para el deleite del Sgto. El Sgto vacila durante algunos minutos lo extraño y bizarro de la escena... hasta que lanza su arma a los pies de aquel hombre y se sienta a esperar. Al cabo de algunas horas, casi como por arte de magia, David aparece en aquel callejon, esta cansado, exaltado, tiene los ojos encendidos como si fuesen hogueras, parece un animal. Se acerca tambaleante a aquel hombre, recoge el arma y apunta a su cabeza. "Levantate, levantate o te juro por cuantos demonios hay en este mundo que acortare tu sufrimiento" dice David con una voz debil y estrepitosa. El hombre se levanta, "deja el arma David, porfavor dejala y escuchame por un momento... soy John".
David: Pero... como puedes ser John? No entiendo nada! OH DIOS! Dime, acaso esto es ahora? estamos vivos?
John: Estamos mas muertos que vivos David, pero estamos ahora, este es el presente... no deberias haber recibido tu el regalo, Thomas ha roto las reglas y le ha cedido su carga a alguien que no estaba listo.
David: Siento como si mi cabeza explotara, me duele, me duele en el cuerpo y en el alma, me duele esta maldicion.
John: No te preocupes, hay una sola forma de que termines con todo eso... debes entregarme tu don, pero incluso tu sabes, en este momento, en tu debil condicion y sin poder controlarlo, que apenas entregues tu regalo... te sera quitada la vida que se te dio.
David: Lo se... pero he estado mas muerto que vivo durante todo este tiempo, y cuando mi momento habia llegado se me arrebato el eterno descanso, se me arrebato y quiero recuperarlo... me lo merezco.
John: Esta bien...
El Sgto no entiende lo que ambos hombres hablan, en lo que a el respecta su charla tendria muchisimo mas sentido en un psiquiatrico que en las calles de la ciudad. John le quita el arma a David y dirige la palabra al Sgto: "Mire a este hombre, es una cascara a la que se le dio una ultima oportunidad, pero nadie se lo pregunto... hay reglas Sgto, los inmortales no podemos morir a menos que hayamos dejado nuestro legado, nuestro regalo en este mundo...algunos hemos vivido miles de años, eso nos da la sabiduria, nos prepara. Lo he estado esperando porque somos los ultimos que quedan, en este mundo no hay muchos hombres que sean dignos de seguir nuestra tarea... algunos son simples vehiculos de aquel regalo que espera a llegar a su destino", saca una bala de su bolsillo y la calza en la pistola: "algunos no deberian haber recibido este regalo, y le pido perdon por lo que esta por ver"... apunta la pistola a la cabeza de David y dispara.
El Sgto fuma un cigarrillo mirando a traves de las ventanas del hospital... han pasado 3 meses ya desde aquel dia en el callejon... dio por cerrado el caso y se retiro de la policia. Ahora pasa sus dias visitando el hospital psiquiatrico y tomando anotaciones de sus charlas con John, quien sabe, algun dia talvez encuentre sentido a las enseñanzas de aquel hombre al que todos llaman "la bestia de la razon".
El Profeta Olvidado - Parte 1
Capitulo 1: La bestia de la razon y el hombre de hierro
Era un dia gris, gris como el pavimento que se humedece con las timidas gotas de llovizna que se asomaban cada tanto, gris de humedad, gris de tristeza y soledad... la humedad, esa sucia y gris humedad de urbe retuerce el salvaje y sucio pelo de un hombre, aquel al que llaman "la bestia de la razon"... lo retuerce, y el frio y el hambre lo retuercen a el... lo caricaturizan en su sufrimiento, convirtiendolo en menos que un hombre y mas que un animal... abre sus gigantezcos e inexpresivos ojos y murmura... "abandone todo aquello efimero que una vez ame... lo abandone, perdi pero gane... y volvi a perder" y se duerme... no tiene fuerza para murmurar siquiera, y se hunde en su lecho de cartones, inmundicia y miseria... y la gente se vuelven espectros, espectadores pasivos de ese espectaculo, atravesando los margenes del callejon...
John era un hombre comun y corriente, con una vida poco interesante, poco colorida y monotona. Tenia una esposa, Mary Ann... pero no por mucho... lo despidieron de su trabajo por haber asistido ebrio por 3ra vez esa semana... parece que las advertencias no lo intimidaron... llego a su casa, tambaleandose, riendose de personas fantasmales inexistentes, peleando con el aire y luego con la cerradura... "malditas llaves... si tuviese mi pistola..." quiere vomitar pero la poca conciencia que tiene se lo impide, siente el amargo sabor de la cerveza y el almuerzo resurgir en su lengua... eructa y murmura "malditos cerdon... ya veran...".
Su mujer lo ha estado esperando... desde que recibio un llamado a las 4:20 pm, la ansiedad y la desesperacion... la comen por dentro... se miran y sus miradas se congelan en la incertidumbre... el tiene una mala noticia, pero ella tiene una PEOR... esta esperando un hijo y no sabe si el es el padre... discuten, gritan, desgarran y estallan de dolor... John no sabe que hacer, su mente da vueltas... el hedor, su cuerpo, sus ropas apestan a licor y angustia, no lo soporta... sube a su habitacion y busca freneticamente... hay locura en su mirada, como si un perro salvaje dominara su mente... "si tan solo... yo pudiera... ya no la tengo... ya no!"... Mary esta tendida en el piso llorando histericamente, cuando de repente un aullido metalico atraviesa la sala... BANG.
"OH DIOS, POR FAVOR NO, POR FAVOR DIOS NO" repite freneticamente mientras se hunde en un rincon, su corazon se acelera y siente que en cualquier momento le destrozara el pecho... lo llama, grita su nombre pero lo unico que llega es el silencio humeante de la habitacion. Se asusta y corre a buscarlo y lo encuentra tendido en el suelo, con la pistola a un lado... pero no hay sangre, no sabe exactamente que paso ni cuales eran sus intenciones antes de desmayarse... asi que decide sacarlo al patio, talvez cuando vuelva en si podran hablarlo mejor.
John despierta y su cabeza siente el martilleo y las agujas heladas de la resaca taladrando, perforando y cortando su mente, su razon y su paciencia... no recuerda nada de lo que paso, pero seguramente hizo algo terrible... asi que decide escapar, talvez con sus padres, "no, ellos no lo entenderan"... talvez con sus hermanos, "finos abogados de la gran ciudad, doctores y escritores... alguno de ellos debera ayudarme" asi que emprende viaje... dejando todo el dolor y la humillacion, dejando todo aquello que alguna vez amo, dejando todo lo bueno que de entre ellos 2 surgio...
Las calles de la ciudad, arterias de cemento, acero, ruido y velocidad... el humo lo sofoca, asi que prende un cigarrillo y aprieta el paso, no sabe adonde ir, pero sabe que tiene que seguir, cuando este cerca de su destino lo sabra...
Llega a un callejon estrecho, humedo, triste y solitario... repleto de sombras. Algo llama su atencion, una sombra se destaca en la oscuridad, un hombre se retuerce en las sombras, se retuerce y murmura... murmura evangelios olvidados de profetas sin nombre, de epocas inmemoriables, de dioses sin templo y de futuros inciertos... murmura y calla. Se incorpora y ya no se retuerce, sus inexpresivos ojos brillan, se llenan de emocion, de alegria... se llenan de alegria y ese hombre, gris, salv
je y triste... sonrie una vez.
"Quien eres?" pregunta John... pero no recibe respuesta alguna de el. "QUIEN ERES!" repite furiosamente John... y el bizarro hombre murmura... "Quien soy? deberias preguntarte mejor quien eres tu... yo soy solo un loco... solamente un loco, uno que hace mucho olvido su nombre, olvide de donde vengo... pero nunca olvidare adonde voy..." y se sienta en el piso, en su lecho de cartones, inmundicia y miseria una vez mas... y duerme...
John hace unos pasos para atras y mira la escena.. y el hombre murmura una vez mas... "ten cuidado... el camino que sigue a la madre dicen... te causaria mucho dolor... regresa y ablandare tus pasos"...
John se vuelve un espectral espectador de ese show... y sigue su camino, pero a medida que sus pasos se alejan su mente se hunde mas en esa escena, algo le llama la atencion, "su voz..."
De repente choca con un obrero en la calle, "OYE! ten mas cuidado..." dice el obrero, "Disculpe... no fue mi intencion"... John se agacha para recoger sus cosas y cuando levanta su mirada, ve una luminosa figura, y a sus pies la inscripcion: RUEGA POR TODOS NOSOTROS, OH MADRE SANTA...
Su rostro se paraliza, palidece, se vuelve un cadaver de la incertidumbre, una cascara vacia de dudas... y al levantar la mirada ve que el camino se despeja y puede avanzar, pero tiene demasiado miedo.
Regresa desesperado y ve que el hombre ya no se encuentra en su lugar... atemorizado, se hunde en un rincon... murmura y rehuye a criaturas invisibles que atormentan su mente con angustia y terror... de que aquel hombre haya tenido razon... y lo espera... por algun motivo que el desconoce todavia, debera esperarlo... el llegara.
El hambre y el frio no son rivales para John, su mente se cierra poco a poco y se vuelve impenetrable, indomable, implacable... se vuelve de hierro, una fortaleza infranqueable de espiritu y corage, impidiendo que la carne y la piel le dominen... su espiritu es una montaña de voluntad, hay fuego en su mirada y es eso lo que lo mantiene, inmovil, paciente y perseverante...
3 dias han pasado y John sigue en el callejon, esperando por el hombre, por "la bestia de la razon", por aquel bizarro ser tan extraordinario y fascinante... 3 dias han pasado y John siente el hambre, el frio y la soledad en los huesos...
El hombre llega porfin... John se incorpora, tambaleandose y se le acerca... el hombre ya no parece una bestia, su mirada sigue brillante y alegre, su cuerpo erguido, fuerte y solido, es casi monumental... y le habla.
"Sientate... te contare una historia, una historia que estuve esperando a contar durante mucho tiempo".
"Una vez fui un hombre comun y corriente... tenia una esposa, una vida normal, talvez no feliz pero si la disfrutaba. Recuerdo que amaba las noches de verano... dormir a la luz de las estrellas, abrazando a aquellos que amaba... recuerdo su perfume y el sabor de su piel... pero un dia todo eso cambio. Me ofrecieron un regalo, una virtud que ningun hombre puede tener, pero ninguno me advirtio las consecuencias..."
John pregunto: "Quienes te ofrecieron y que te ofrecieron?"
El hombre sonrie y cierra sus ojos, se lleva una mano a la cara y con la otra apuntando al cielo murmura... "Los inmortales, ellos me concedieron el regalo, la bendicion... me maldijeron y no me lo advirtieron. Me dieron los ojos del cielo, me dijeron que si no los recibia, nadie mas los tendria, que solo yo podria..." de repente su mirada se vacia, se vuelve oscura, inexpresiva, casi muerta... el hombre se hunde en su lecho de cartones, inmundicia y miseria... pero esta vez, no esta solo.
Capitulo 2: La virtud
Pasaron 3 meses desde que John se unio al extraño hombre del callejon... su mirada se habia vaciado al punto de que sus ojos parecian tuneles oscuros, inanimados, destellando efimeramente con el pasar de alguna cara que casi le resultara familiar... su piel habia sido castigada por el frio, su cuerpo por el hambre y su mente por la soledad, pero no la soledad absoluta, sino esa soledad acompañada, el silencio compartido de los hombres ignorados por la humanidad... pero no por los dioses.
John habia aprendido a ser paciente, a callar las voces exteriores y a escuchar a su interior, aprendio del silencio profundo e iluminador de la sabiduria, aprendio a ser uno, con ese ser que le acompañaba. Aunque nunca se habia animado a preguntarle quien era realmente... era el momento, sintio que su paciencia iba a rendir frutos, asi que se acerco a el y le dijo: "quien eres?... o QUE eres?..."
El hombre callo por unos momentos, desde aquel encuentro en que se conocieron su mirada no habia vuelto a ser iluminada, casi no hablaba y el misterio que le rodeaba era cautivador y embriagante. Alzo la mirada, vibrante y luminosa, y le dijo: "Espere pacientemente que me hicieras esa pregunta, aunque tardaste mucho mas en tu llegada, necesitaste perder a tu esposa y a tu hijo para abandonar tu problematica vida, John". El rostro de John se endurecio de terror y fascinacion... nunca le habia dicho su nombre, ni mucho menos lo que le habia pasado la noche anterior a la que se lo encontro... el hombre continuo. "Me llaman la bestia de la razon, pues hablo a los hombres de que los dioses siempre tienen una razon para todo, lo bueno y lo malo en este mundo, la vida y la muerte, la suerte y el infortunio... son las 2 caras de lo mismo...", John lo interrumpio abruptamente: "pero... si los dioses te concedieron un regalo... porque vives en la pobreza, la miseria y la soledad? que paso con tu familia?"
El hombre solto una carcajada... "no todo regalo es en virtud de suerte... y yo nunca dije que fueran los dioses... fueron los inmortales los que me lo concedieron, fueron ellos quienes me regalaron esta maldicion disfrazada de virtud..." el hombre callo por unos momentos y una lagrima rodo por su mejilla. "Hace muchos años, tantos que el sol que te ilumina no es el mismo de aquel entonces, un hombre entro en mi hogar y trato de violar a mi esposa... escapo y le segui, lo busque por todas las calles, por todos los rincones y durante un dia completo no descanse... esa misma noche, encontre a un inmortal, sentado a la sombra de un arbol... me miraba, y con su mirada me invito a acompañarle... estaba tan cansado y tan aturdido que accedi. Me hablo de su pasado, de su presente y que nunca conoceria la desgracia de la muerte... me hablo de una gran tragedia, de una mujer y su hijo, asesinados por un hombre... me rehuse a creerle, pero la intriga era demasiada... y fue ahi cuando me di cuenta..." el hombre callo y de repente sus ojos se vaciaron de nuevo. John medito sobre lo que escucho, y penso "sera acaso que ese hombre volvio para asesinar a su esposa y a su hijo?" pero el hombre ya se encontraba hundido en su lecho una vez mas.
John intento durante los siguientes dias pero el extraño hombre solo murmuraba y le ignoraba, se hundia en su lecho y despertaba esporadicamente para revolver la basuca, la mugre y la inmundicia, buscando restos de comida para llevarse a la boca y calmar asi la locura de sus entrañas... John intento e intento, hasta el punto que su mente se apago... sus ojos se vaciaron mas y mas, se volvio una sombre de aquel hombre, copiando cada movimiento, cada gesto, cada idea... hasta que un dia, una fria noche, el hombre le hablo.
"John... estas ahi?", John alzo su cabeza y vio que el hombre dormia placidamente, asi que volvio a recostarse. "John... estas ahi? Quiero terminar mi historia... se que quieres escucharla... esa noche, la noche que el inmortal me hablo, me mostro la verdad, no existia el antes ni el despues... era todo el universo y toda la vida, cada hora, cada mes, cada año en un solo segundo... cada vida, cada muerte... en mis propios ojos... vi la luz y la oscuridad, y vi la oscuridad tragarse a mi esposa, a mi hijo y tragarme a mi. Si volvia esa noche a mi hogar, el asesino me seguiria y mataria a mi mujer y a mi hijo, si aceptaba el regalo del inmortal, salvaria a mi familia... asi que decidi aceptarlo, decidi recibir los ojos, la mirada de los dioses", esa noche John entendio, supo porque el hombre lo habia perdido todo, y supo porque su virtud era una maldicion... esa noche, John no durmio, no fue por el frio, ni por el hambre... fue porque esa noche, John se sintio mas acompañado que nunca.
A la mañana siguiente, John se desperto sobresaltado, una extraña mirada lo observaba... brillante, curiosa, sin temor y sin vergüenza, una niña se habia acercado. John la miro sobresaltado, casi sin respiracion, no supo si estaba alucinando o si aquella tierna criatura era realmente de verdad. La niña le ofrecio con dulzura un sandwich, lo habia sacado de su mochila, la cual llevaba para un picnic cuando decidio pasar por el callejon. John miro a su alrededor, pero el extraño hombre que le acompañaba habia vuelto a partir, se pregunto adonde habria ido y cuando volveria. La niña enfatizo su invitacion y le extendio el sandwich, John no pudo negarse, el hambre practicamente lo habia consumido, asi que acepto la invitacion. "Me llamo Mary, como te llamas tu?" dijo la niña con una sonrisa tan brillante y enorme que casi le hizo sonrojar, "John... muchas gracias por la comida" susurro John, convencido de que aquella niña no era mas que una vision que venia a atormentarle en su soledad. La niña sonrio una vez mas, con una sonrisa tan grande que parecia dividir su cara en 2 partes... y se fue...
Capitulo 3: La maldicion del inmortal
Mary visitaba a John muy seguido, de camino y regreso de su escuela, y le llevaba comida periodicamente, a veces hasta le llevaba ropa que su madre conseguia para el. John se encontraba maravillado con la pequeña Mary, habia encontrado una amiga, alguien que le sacara de la locura en la que se encontraba... pero no podia evitar pensar que paso con su esposa... con su hijo. El bizarro hombre, la bestia de la razon, desaparecia con mas frecuencia y cada vez mas tiempo... habian pasado 2 años desde su partida, su imagen se habia distorsionado, habia dejado de ser una caricatura de si mismo, ahora era un colosal minotauro, protector de su mente y sus recuerdos. Un dia el hombre volvio, pero esta vez, todo era diferente en el... su mirada era profunda y tenebrosa, llena de oscuridad... y se dirigio a John: "a llegado la hora... debo partir, debo irme, pero antes... debo darte un regalo". John se habia preparado para este momento durante mucho tiempo, sabia que aquel hombre no solo era un hombre extraordinario, sino que tampoco era unico, era uno de ellos, de los inmortales... y ahora era el turno de el. "Has sido paciente, has sido un buen aprendiz, ahora es tu turno, de recibir el regalo, te adverti y sin embargo te quedaste conmigo...", John le interrumpio, "No tenia nada mas... nada ni nadie a quien aferrarme, y tu me mostraste el camino...". El hombre le dijo entonces "aun asi... quiero que lo pienses, es una gran virtud pero tambien es una gran maldicion...", el hombre se hundio una vez mas, en su lecho y durmio. John le observo por un segundo y decidio dormir un poco, eso aplacaria el hambre... talvez...
Tuvo un sueño muy extraño, en el que veia a su esposa, a su hijo, viajando con el, los vio chocar en un accidente, como podria saber como se veria su hijo? como saber si era realmente su esposa?... John se desperto asustado, el sueño era tan realista que todavia podia sentir el metal del auto retorciendose sobre su piel... se llevo una mano a la frente y fue ahi cuando lo vio... en su mano habia un metal incrustado, un metal... muy similar al que usan para hacer los autos ahora.
Corrio, corrio por toda la ciudad, tratando de encontrarlo, pero parecia que habia desaparecido de la faz de la tierra... se asusto, se rostro se habia vuelto palido y tenia tallada una terrorifica expresion. Vio a Mary y su corazon latio tan rapido que penso que estallaria, corrio con una sonrisa en su rostro, sabia que ella podria haberlo visto, pero Mary... no lo reconocio... lo ignoro, alejando su mirada de el... John estaba petrificado, pero no solo por lo que estaba sintiendo, sino por lo que estaba a punto de presenciar.
Desde que llego al callejon nunca se habia visto en un espejo... una espesa barba y unos cabellos salvajes descendian de su rostro... se vio a si mismo en una esquina de la ciudad, cerca al callejon, manejando un auto, con su esposa y su hijo... y entendio...
De no haber aceptado el regalo, habria muerto... gano una eternidad, una virtud que ningun hombre podria poseer, pero lo perdio todo... abandono todo aquello efimero que una vez amo... lo abandono todo, perdio pero gano... y volvio a perder... es la maldicion del inmortal... ni morir... ni vivir, jamas.
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