Wednesday, August 26, 2009
El Profeta Olvidado - Parte 1
Capitulo 1: La bestia de la razon y el hombre de hierro
Era un dia gris, gris como el pavimento que se humedece con las timidas gotas de llovizna que se asomaban cada tanto, gris de humedad, gris de tristeza y soledad... la humedad, esa sucia y gris humedad de urbe retuerce el salvaje y sucio pelo de un hombre, aquel al que llaman "la bestia de la razon"... lo retuerce, y el frio y el hambre lo retuercen a el... lo caricaturizan en su sufrimiento, convirtiendolo en menos que un hombre y mas que un animal... abre sus gigantezcos e inexpresivos ojos y murmura... "abandone todo aquello efimero que una vez ame... lo abandone, perdi pero gane... y volvi a perder" y se duerme... no tiene fuerza para murmurar siquiera, y se hunde en su lecho de cartones, inmundicia y miseria... y la gente se vuelven espectros, espectadores pasivos de ese espectaculo, atravesando los margenes del callejon...
John era un hombre comun y corriente, con una vida poco interesante, poco colorida y monotona. Tenia una esposa, Mary Ann... pero no por mucho... lo despidieron de su trabajo por haber asistido ebrio por 3ra vez esa semana... parece que las advertencias no lo intimidaron... llego a su casa, tambaleandose, riendose de personas fantasmales inexistentes, peleando con el aire y luego con la cerradura... "malditas llaves... si tuviese mi pistola..." quiere vomitar pero la poca conciencia que tiene se lo impide, siente el amargo sabor de la cerveza y el almuerzo resurgir en su lengua... eructa y murmura "malditos cerdon... ya veran...".
Su mujer lo ha estado esperando... desde que recibio un llamado a las 4:20 pm, la ansiedad y la desesperacion... la comen por dentro... se miran y sus miradas se congelan en la incertidumbre... el tiene una mala noticia, pero ella tiene una PEOR... esta esperando un hijo y no sabe si el es el padre... discuten, gritan, desgarran y estallan de dolor... John no sabe que hacer, su mente da vueltas... el hedor, su cuerpo, sus ropas apestan a licor y angustia, no lo soporta... sube a su habitacion y busca freneticamente... hay locura en su mirada, como si un perro salvaje dominara su mente... "si tan solo... yo pudiera... ya no la tengo... ya no!"... Mary esta tendida en el piso llorando histericamente, cuando de repente un aullido metalico atraviesa la sala... BANG.
"OH DIOS, POR FAVOR NO, POR FAVOR DIOS NO" repite freneticamente mientras se hunde en un rincon, su corazon se acelera y siente que en cualquier momento le destrozara el pecho... lo llama, grita su nombre pero lo unico que llega es el silencio humeante de la habitacion. Se asusta y corre a buscarlo y lo encuentra tendido en el suelo, con la pistola a un lado... pero no hay sangre, no sabe exactamente que paso ni cuales eran sus intenciones antes de desmayarse... asi que decide sacarlo al patio, talvez cuando vuelva en si podran hablarlo mejor.
John despierta y su cabeza siente el martilleo y las agujas heladas de la resaca taladrando, perforando y cortando su mente, su razon y su paciencia... no recuerda nada de lo que paso, pero seguramente hizo algo terrible... asi que decide escapar, talvez con sus padres, "no, ellos no lo entenderan"... talvez con sus hermanos, "finos abogados de la gran ciudad, doctores y escritores... alguno de ellos debera ayudarme" asi que emprende viaje... dejando todo el dolor y la humillacion, dejando todo aquello que alguna vez amo, dejando todo lo bueno que de entre ellos 2 surgio...
Las calles de la ciudad, arterias de cemento, acero, ruido y velocidad... el humo lo sofoca, asi que prende un cigarrillo y aprieta el paso, no sabe adonde ir, pero sabe que tiene que seguir, cuando este cerca de su destino lo sabra...
Llega a un callejon estrecho, humedo, triste y solitario... repleto de sombras. Algo llama su atencion, una sombra se destaca en la oscuridad, un hombre se retuerce en las sombras, se retuerce y murmura... murmura evangelios olvidados de profetas sin nombre, de epocas inmemoriables, de dioses sin templo y de futuros inciertos... murmura y calla. Se incorpora y ya no se retuerce, sus inexpresivos ojos brillan, se llenan de emocion, de alegria... se llenan de alegria y ese hombre, gris, salv
je y triste... sonrie una vez.
"Quien eres?" pregunta John... pero no recibe respuesta alguna de el. "QUIEN ERES!" repite furiosamente John... y el bizarro hombre murmura... "Quien soy? deberias preguntarte mejor quien eres tu... yo soy solo un loco... solamente un loco, uno que hace mucho olvido su nombre, olvide de donde vengo... pero nunca olvidare adonde voy..." y se sienta en el piso, en su lecho de cartones, inmundicia y miseria una vez mas... y duerme...
John hace unos pasos para atras y mira la escena.. y el hombre murmura una vez mas... "ten cuidado... el camino que sigue a la madre dicen... te causaria mucho dolor... regresa y ablandare tus pasos"...
John se vuelve un espectral espectador de ese show... y sigue su camino, pero a medida que sus pasos se alejan su mente se hunde mas en esa escena, algo le llama la atencion, "su voz..."
De repente choca con un obrero en la calle, "OYE! ten mas cuidado..." dice el obrero, "Disculpe... no fue mi intencion"... John se agacha para recoger sus cosas y cuando levanta su mirada, ve una luminosa figura, y a sus pies la inscripcion: RUEGA POR TODOS NOSOTROS, OH MADRE SANTA...
Su rostro se paraliza, palidece, se vuelve un cadaver de la incertidumbre, una cascara vacia de dudas... y al levantar la mirada ve que el camino se despeja y puede avanzar, pero tiene demasiado miedo.
Regresa desesperado y ve que el hombre ya no se encuentra en su lugar... atemorizado, se hunde en un rincon... murmura y rehuye a criaturas invisibles que atormentan su mente con angustia y terror... de que aquel hombre haya tenido razon... y lo espera... por algun motivo que el desconoce todavia, debera esperarlo... el llegara.
El hambre y el frio no son rivales para John, su mente se cierra poco a poco y se vuelve impenetrable, indomable, implacable... se vuelve de hierro, una fortaleza infranqueable de espiritu y corage, impidiendo que la carne y la piel le dominen... su espiritu es una montaña de voluntad, hay fuego en su mirada y es eso lo que lo mantiene, inmovil, paciente y perseverante...
3 dias han pasado y John sigue en el callejon, esperando por el hombre, por "la bestia de la razon", por aquel bizarro ser tan extraordinario y fascinante... 3 dias han pasado y John siente el hambre, el frio y la soledad en los huesos...
El hombre llega porfin... John se incorpora, tambaleandose y se le acerca... el hombre ya no parece una bestia, su mirada sigue brillante y alegre, su cuerpo erguido, fuerte y solido, es casi monumental... y le habla.
"Sientate... te contare una historia, una historia que estuve esperando a contar durante mucho tiempo".
"Una vez fui un hombre comun y corriente... tenia una esposa, una vida normal, talvez no feliz pero si la disfrutaba. Recuerdo que amaba las noches de verano... dormir a la luz de las estrellas, abrazando a aquellos que amaba... recuerdo su perfume y el sabor de su piel... pero un dia todo eso cambio. Me ofrecieron un regalo, una virtud que ningun hombre puede tener, pero ninguno me advirtio las consecuencias..."
John pregunto: "Quienes te ofrecieron y que te ofrecieron?"
El hombre sonrie y cierra sus ojos, se lleva una mano a la cara y con la otra apuntando al cielo murmura... "Los inmortales, ellos me concedieron el regalo, la bendicion... me maldijeron y no me lo advirtieron. Me dieron los ojos del cielo, me dijeron que si no los recibia, nadie mas los tendria, que solo yo podria..." de repente su mirada se vacia, se vuelve oscura, inexpresiva, casi muerta... el hombre se hunde en su lecho de cartones, inmundicia y miseria... pero esta vez, no esta solo.
Capitulo 2: La virtud
Pasaron 3 meses desde que John se unio al extraño hombre del callejon... su mirada se habia vaciado al punto de que sus ojos parecian tuneles oscuros, inanimados, destellando efimeramente con el pasar de alguna cara que casi le resultara familiar... su piel habia sido castigada por el frio, su cuerpo por el hambre y su mente por la soledad, pero no la soledad absoluta, sino esa soledad acompañada, el silencio compartido de los hombres ignorados por la humanidad... pero no por los dioses.
John habia aprendido a ser paciente, a callar las voces exteriores y a escuchar a su interior, aprendio del silencio profundo e iluminador de la sabiduria, aprendio a ser uno, con ese ser que le acompañaba. Aunque nunca se habia animado a preguntarle quien era realmente... era el momento, sintio que su paciencia iba a rendir frutos, asi que se acerco a el y le dijo: "quien eres?... o QUE eres?..."
El hombre callo por unos momentos, desde aquel encuentro en que se conocieron su mirada no habia vuelto a ser iluminada, casi no hablaba y el misterio que le rodeaba era cautivador y embriagante. Alzo la mirada, vibrante y luminosa, y le dijo: "Espere pacientemente que me hicieras esa pregunta, aunque tardaste mucho mas en tu llegada, necesitaste perder a tu esposa y a tu hijo para abandonar tu problematica vida, John". El rostro de John se endurecio de terror y fascinacion... nunca le habia dicho su nombre, ni mucho menos lo que le habia pasado la noche anterior a la que se lo encontro... el hombre continuo. "Me llaman la bestia de la razon, pues hablo a los hombres de que los dioses siempre tienen una razon para todo, lo bueno y lo malo en este mundo, la vida y la muerte, la suerte y el infortunio... son las 2 caras de lo mismo...", John lo interrumpio abruptamente: "pero... si los dioses te concedieron un regalo... porque vives en la pobreza, la miseria y la soledad? que paso con tu familia?"
El hombre solto una carcajada... "no todo regalo es en virtud de suerte... y yo nunca dije que fueran los dioses... fueron los inmortales los que me lo concedieron, fueron ellos quienes me regalaron esta maldicion disfrazada de virtud..." el hombre callo por unos momentos y una lagrima rodo por su mejilla. "Hace muchos años, tantos que el sol que te ilumina no es el mismo de aquel entonces, un hombre entro en mi hogar y trato de violar a mi esposa... escapo y le segui, lo busque por todas las calles, por todos los rincones y durante un dia completo no descanse... esa misma noche, encontre a un inmortal, sentado a la sombra de un arbol... me miraba, y con su mirada me invito a acompañarle... estaba tan cansado y tan aturdido que accedi. Me hablo de su pasado, de su presente y que nunca conoceria la desgracia de la muerte... me hablo de una gran tragedia, de una mujer y su hijo, asesinados por un hombre... me rehuse a creerle, pero la intriga era demasiada... y fue ahi cuando me di cuenta..." el hombre callo y de repente sus ojos se vaciaron de nuevo. John medito sobre lo que escucho, y penso "sera acaso que ese hombre volvio para asesinar a su esposa y a su hijo?" pero el hombre ya se encontraba hundido en su lecho una vez mas.
John intento durante los siguientes dias pero el extraño hombre solo murmuraba y le ignoraba, se hundia en su lecho y despertaba esporadicamente para revolver la basuca, la mugre y la inmundicia, buscando restos de comida para llevarse a la boca y calmar asi la locura de sus entrañas... John intento e intento, hasta el punto que su mente se apago... sus ojos se vaciaron mas y mas, se volvio una sombre de aquel hombre, copiando cada movimiento, cada gesto, cada idea... hasta que un dia, una fria noche, el hombre le hablo.
"John... estas ahi?", John alzo su cabeza y vio que el hombre dormia placidamente, asi que volvio a recostarse. "John... estas ahi? Quiero terminar mi historia... se que quieres escucharla... esa noche, la noche que el inmortal me hablo, me mostro la verdad, no existia el antes ni el despues... era todo el universo y toda la vida, cada hora, cada mes, cada año en un solo segundo... cada vida, cada muerte... en mis propios ojos... vi la luz y la oscuridad, y vi la oscuridad tragarse a mi esposa, a mi hijo y tragarme a mi. Si volvia esa noche a mi hogar, el asesino me seguiria y mataria a mi mujer y a mi hijo, si aceptaba el regalo del inmortal, salvaria a mi familia... asi que decidi aceptarlo, decidi recibir los ojos, la mirada de los dioses", esa noche John entendio, supo porque el hombre lo habia perdido todo, y supo porque su virtud era una maldicion... esa noche, John no durmio, no fue por el frio, ni por el hambre... fue porque esa noche, John se sintio mas acompañado que nunca.
A la mañana siguiente, John se desperto sobresaltado, una extraña mirada lo observaba... brillante, curiosa, sin temor y sin vergüenza, una niña se habia acercado. John la miro sobresaltado, casi sin respiracion, no supo si estaba alucinando o si aquella tierna criatura era realmente de verdad. La niña le ofrecio con dulzura un sandwich, lo habia sacado de su mochila, la cual llevaba para un picnic cuando decidio pasar por el callejon. John miro a su alrededor, pero el extraño hombre que le acompañaba habia vuelto a partir, se pregunto adonde habria ido y cuando volveria. La niña enfatizo su invitacion y le extendio el sandwich, John no pudo negarse, el hambre practicamente lo habia consumido, asi que acepto la invitacion. "Me llamo Mary, como te llamas tu?" dijo la niña con una sonrisa tan brillante y enorme que casi le hizo sonrojar, "John... muchas gracias por la comida" susurro John, convencido de que aquella niña no era mas que una vision que venia a atormentarle en su soledad. La niña sonrio una vez mas, con una sonrisa tan grande que parecia dividir su cara en 2 partes... y se fue...
Capitulo 3: La maldicion del inmortal
Mary visitaba a John muy seguido, de camino y regreso de su escuela, y le llevaba comida periodicamente, a veces hasta le llevaba ropa que su madre conseguia para el. John se encontraba maravillado con la pequeña Mary, habia encontrado una amiga, alguien que le sacara de la locura en la que se encontraba... pero no podia evitar pensar que paso con su esposa... con su hijo. El bizarro hombre, la bestia de la razon, desaparecia con mas frecuencia y cada vez mas tiempo... habian pasado 2 años desde su partida, su imagen se habia distorsionado, habia dejado de ser una caricatura de si mismo, ahora era un colosal minotauro, protector de su mente y sus recuerdos. Un dia el hombre volvio, pero esta vez, todo era diferente en el... su mirada era profunda y tenebrosa, llena de oscuridad... y se dirigio a John: "a llegado la hora... debo partir, debo irme, pero antes... debo darte un regalo". John se habia preparado para este momento durante mucho tiempo, sabia que aquel hombre no solo era un hombre extraordinario, sino que tampoco era unico, era uno de ellos, de los inmortales... y ahora era el turno de el. "Has sido paciente, has sido un buen aprendiz, ahora es tu turno, de recibir el regalo, te adverti y sin embargo te quedaste conmigo...", John le interrumpio, "No tenia nada mas... nada ni nadie a quien aferrarme, y tu me mostraste el camino...". El hombre le dijo entonces "aun asi... quiero que lo pienses, es una gran virtud pero tambien es una gran maldicion...", el hombre se hundio una vez mas, en su lecho y durmio. John le observo por un segundo y decidio dormir un poco, eso aplacaria el hambre... talvez...
Tuvo un sueño muy extraño, en el que veia a su esposa, a su hijo, viajando con el, los vio chocar en un accidente, como podria saber como se veria su hijo? como saber si era realmente su esposa?... John se desperto asustado, el sueño era tan realista que todavia podia sentir el metal del auto retorciendose sobre su piel... se llevo una mano a la frente y fue ahi cuando lo vio... en su mano habia un metal incrustado, un metal... muy similar al que usan para hacer los autos ahora.
Corrio, corrio por toda la ciudad, tratando de encontrarlo, pero parecia que habia desaparecido de la faz de la tierra... se asusto, se rostro se habia vuelto palido y tenia tallada una terrorifica expresion. Vio a Mary y su corazon latio tan rapido que penso que estallaria, corrio con una sonrisa en su rostro, sabia que ella podria haberlo visto, pero Mary... no lo reconocio... lo ignoro, alejando su mirada de el... John estaba petrificado, pero no solo por lo que estaba sintiendo, sino por lo que estaba a punto de presenciar.
Desde que llego al callejon nunca se habia visto en un espejo... una espesa barba y unos cabellos salvajes descendian de su rostro... se vio a si mismo en una esquina de la ciudad, cerca al callejon, manejando un auto, con su esposa y su hijo... y entendio...
De no haber aceptado el regalo, habria muerto... gano una eternidad, una virtud que ningun hombre podria poseer, pero lo perdio todo... abandono todo aquello efimero que una vez amo... lo abandono todo, perdio pero gano... y volvio a perder... es la maldicion del inmortal... ni morir... ni vivir, jamas.
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