Oscar "CaraMuerta" rie, escupe al aire y se coloca su casco de motociclista. Tiene que recorrer unos 200 mts, saltar sobre unas pilas de autos incendiados, dar un par de vueltas en el aire y aterrizar a la perfeccion o se quebrara todos los huesos de su cuerpo. No fucking problem. Esta listo, siempre lo esta. Arranca su motocicleta y se excita con el ruidaje del motor acelerando a 400 revoluciones por minuto, se lanza a la carrera y suelta un alarido barbarico de satisfaccion. Es un aterrizaje perfecto, ni una gota de sudor, ni siquiera esta temblando, vive para la adrenalina, para la emocion, para la muerte. Los periodistas se arremolinan sobre el como cuervos hambrientos. De repente la ve, entre el publico, la mujer mas hermosa que haya visto en su vida, sabe que puede tenerla, casi puede saborearla. Esta listo, siempre lo esta.
Sus cabellos se mueven como serpientes negras entre sus dedos, brillantes y escurridizas. Su piel blanca la hace brillar aun mas bajo las luces de los reflectores. Sus labios son sabrosos y rojizos como la sangre misma, lo provocan, lo invitan. Se miran con profundo deseo, el peligro le espera.
Van juntos a su habitacion del Hotel, piden servicio a la habitacion, destapan una botella de vino y se contornan sobre las sabanas de la enorme cama de la suite. Sus cuerpos se retuercen, se funden, se separan, se pelean por el poder, nunca ha estado tan excitado, es como si estuviese peleando por su vida. Ni las miles de acrobacias en el aire, las piruetas sobre el agua ni los milagrosos escapes le produjeron tal excitacion, siente que esta bailando con la muerte misma.
El camarero golpea la puerta de la habitacion, pero nadie responde. Golpea otra vez y la puerta se desliza suavemente, esta abierta. Se arrima a la habitacion con su carro y encuentra el bulto de sabanas sobre la cama, una mano se asoma por el borde de la cama. Aterrorizado llama a una ambulancia. Llegan a tiempo para encontrar el cuerpo febril y agonizante de Oscar "CaraMuerta" en el suelo de su habitacion. Ha muerto por envenenamiento de una serpiente que se desliza suavemente por entre las sabanas. En los titulares del diario del dia siguiente nadie le rendira tributo ni grandes honores, nadie llorara sobre su tumba. Estaba listo para el peligro, para la muerte... siempre lo estuvo.
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