Tuesday, September 22, 2009

El Profeta Olvidado - Parte 3

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Capitulo 1: Primer Auxilio (First Help)
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El Sgto Hope mira a traves de una ventana, el invierno se acerca a la ciudad, la nieve no tardara en cubrir la ciudad de su velo fantasmal, llevando sus arterias al punto de casi morir, por el frio, el silencio y ese velo indetenible. Mira a traves de la ventana y disfruta un cigarrillo, observa el humo retorcerse en el aire y medita sobre ello. Tira su cigarrillo al suelo y se encamina hacia la habitacion 311, se encamina a visitar a su mas reciente e interesante amigo. Recorre con sus dedos el brillante numero en la puerta y mientras hace esto recuerda aquella noche, sobre el pavimento frio y humedo, el estrepito y la terrible escena de la ejecucion de David por John. Abre la rechinante puerta y entra en la habitacion, las monumentales paredes blancas parecen tener luz propia, la habitacion es inimaginable, es casi un paraiso blanco. En el centro de aquella habitacion, sobre un colchon en el suelo, duerme John. El Sgto saca una grabadora y la coloca en el suelo, saca un cuaderno de anotaciones lleno de garabatos sin sentido y lapices de todos los colores conocidos por su ojo. "Buenos dias John" le saluda suavemente tras sentarse en el suelo. "Buenos dias Sgto, como esta el clima alli afuera?" responde John tumbado en su colchon, al tiempo que le rasga, como si extrañase aquel lecho de cartones sobre el que le encontraran. Balbucea algunas palabras incoherentes y se retuerce, frenetico, violento pero extrañamente ritmico a la vez, como si estuviese tratando de bailar sobre si mismo. Se sienta en aquel colchon, cruza sus piernas y agarra el cuaderno. Le da la espalda y empieza a garabatear. "Que noticias me traes para hoy?" pregunta John, pero el Sgto no emite ningun sonido, se limita a observarle atento. "Si no me das ninguna pista de que dia es hoy... no podre hacerte compañia, como tantas otras veces, te limitaras a distraerme...". Sacude su cabeza y saca un lapiz, de espaldas, extiende su mano en movimientos precisos, la distancia esta calculada y controlada... pero el no se vuelve ni siquiera a mirar donde estan los lapices.
El Sgto retira todo lo que trajo y se dispone a irse de la habitacion, cuando John se da la vuelta. "Tu me sacaras de aqui... se que lo haras Daniel Hope, no ahora, pero pronto..." y voltea el dibujo que muestra a John ensangrentado en el suelo del hospital con una macabra sonrisa en su cara.

Daniel vuelve a su casa, durante todo el viaje ha estado pensando en la mirada de John en el dibujo, en su actitud, en su forma de actuar siempre que el le visita. Sabe que aquel hombre no es un hombre normal, talvez este loco... talvez no. Quiere ponerle a prueba, si realmente puede ver el futuro, tendra que demostrarlo.

Al dia siguiente Daniel regresa con un pesado bolso en su mano, se sienta en una silla y John vuelve a incorporarse, sacudiendose violentamente, para luego sentarse en su colchon. John le da la espalda y murmura "Como esta el clima hoy Daniel? te molesta que te llame Daniel?... no, por supuesto que no, despues de todo ya no eres el Sgto que ambos conocimos en aquel callejon...". Daniel le mira atentamente, su mirada esta casi congelada sobre aquel hombre, trata de no perder de vista ningun detalle. Saca de su bolso 4 cartas, "Quiero jugar un juego contigo John... veamos si puedes adivinar que cartas estoy sosteniendo en mi mano". John se queda callado por un segundo y le pide un papel y un lapiz. Se sienta de espaldas a el y le habla, "Tan inseguro puedes estar Daniel? Necesitas que juegue contigo... si, lo necesitas, como todo buen niño explorador eres curioso, impaciente... ingenioso". Daniel responde, "Necesito saber porque mataste a aquel hombre en el callejon John... necesito saberlo". "YO NO LO MATE! EL SE MATO A SI MISMO! EL ELIGIO SU MUERTE!"... nunca lo entenderias", la cara de John se desfiguro de odio, como si el mismo demonio le hubiera tallado sus facciones, "vete, no recibire tu visita, sacia tu apetito de respuestas en otra ocasion, cuando hayas despejado mejor tu mente y corazon". Daniel levanta su bolbo cuidadosamente y se retira, la puerta rechina a sus espaldas y justo cuando esta por irse siente un golpe seco y violento contra la ventana. John estaba alli, 4 ases dibujados en la hoja de papel y se mirada penetrante. Daniel saca las 4 cartas de su bolsillo y comprueba que eran en efecto 4 ases.

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Capitulo 2: El Profeta y Dios
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El Dr. Morano era un hombre de cabellos dorados como el mismo sol, grande en presencia y en pasiones, su corazon podria facilmente tragarse a aquel sol que honraba con su calida y fuerte presencia. Era un hombre grande y noble, de esos hombres que son amados por Dios e iluminados por su bondad. Trabajaba hace unos años ya en el Hospital Psiquiatrico Santa Merced, dejo todo por los que mas lo necesitaban, por esas personas que eran llamados los "muertos en vida", "bestias sin razon", los internados. De su mano siempre colgaba un rosario de caoba, prueba de su eterna fe por los milagros, demostrando que con su fe no habia nada que no pudiese lograr en este mundo. El Dr. Morano habia recibido a John aquella noche cuando Daniel llego con las manos ensangrentadas y el rostro cubierto de dudas, lo recibio y a pedido de Daniel le habia dado una habitacion especial... lejos de aquellos hombres que deambulaban por los pasillos del Hospital, erraticos, freneticos, desorientados y perdidos.
Los estudios realizados a John habian tardado meses porque el Hospital quedaba lejos de la ciudad, sobre una colina tan hermosa que el sol siempre la iluminaba y rodeada de gigantes verdes, llenos de vida, llenos de tranquilidad. Cuando los estudios llegaron habian pasado ya varios meses de la internacion de John, se habia acostumbrado a aquel lugar pacifico y silencioso donde podia disfrutar de si mismo y de su soledad, lejos del estrepito de la ciudad y sus arterias de concreto frio y humedo.
El Dr. Morano recibe los estudios y se encamina a la habitacion de John con los papeles bajo un brazo, se siente nervioso, desde que aquel hombre llego no ha tenido muchos encuentros con el... no sabe que esperar. John se encuentra en su habitacion como siempre, recostado en su colchon sobre el suelo, esporadicos y efimeros sacudones recorren su cuerpo, como si en sus sueños no pudiese controlarse a si mismo, peleara por el control y lo recuperase, volviendo a su posicion habitual. Le observa durante varias horas sin atreverse a entrar.

El telefono suena en casa de Daniel pero el se encuentra demasiado lejos para poder atender, se encuentra retraido en su estudio donde escucha discos viejos y consume sus penas cigarrillo tras cigarrillo. Han pasado ya varios años desde que su esposa e hijo fallecieron en un accidente, tras el cual juro que haria lo que fuese por darle un descanso a sus recuerdos. El telefono suena y Daniel se sumerge en sus recuerdos.
Recuerda el accidente, recuerda aquella tarde de primavera cuando manejaba con su familia hacia la playa, les encantaba la playa, el mar en su eterna lucha por tragarse las rocas, escupiendo arena en las playas y gritando con furia a lo ancho de la playa. Recuerda el camion que surgio por un recodo de la carretera, nunca lo vio venir, revivio aquel momento una y otra vez en su memoria y nunca pudo verlo. Recuerda el metal crugiendo, doblandose y contorneandose sobre el, rehuyendole con cierto desprecio. Recuerda el rostro de su amada esposa sobre el suelo y el de su hijo, congelados en el tiempo, sin un adios, sin una advertencia y esa escena lo acecha hasta en sus sueños mas profundos. No puede culparse por aquel error, no puede culpar al conductor, pero puede culpar a Dios.
Despierta subitamente y mira sus manos manchadas de nicotina, las paredes enmohecidas de la habitacion y oye el continuo rayar del disco sobre el fonografo. Se levanta y piensa en aquel hombre que dice ser inmortal, que dice saberlo todo cuanto hay que saber en este mundo, en su extraña mirada y su profunda voz resonante.
Levanta el telefono y oye la voz del Dr. Morano: "El diagnostico de John es... alarmante, me gustaria verlo para poder discutirlo en persona con usted, lo espero mañana en el Hospital".

John abre sus gigantezcamente iluminados ojos y rie... y su risa recorre el Hospital, como si todos rieran con el, y en voz temblorosa recita:

"El profeta es el hombre que hace resonar la voz de Dios entre los hombres... pero Dios es un hombre comun con la voluntad de cambiar el mundo".

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Capitulo 3: Fin de un Mundo (End of a World)
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Daniel y el Dr. Morano miran al suelo en silencio, el humo del cigarrillo se retuerce alrededor de ambos, invitandolos a bailar, a deleitarse con tan teatral y tetrica escena. Se miraron por un segundo y no se dirigieron la palabra por varios incomodos minutos. Daniel hablo, "esta absolutamente seguro? John Curtis, es su expediente? son sus analisis?". "Totalmente seguro, no me arriesgaria a equivocarme, no sabemos realmente cual es la causa pero es como si todo su organismo estuviese en discordia, asincronizado, tratando de manejarse por su propia cuenta los organos" respondio el Doctor, "no hay mucho que podamos hacer por el excepto brindarle un hogar... dudamos que sobrepase otros 3 meses". La mirada de ambos se habia cristalizado de humo y tristeza, por un lado el Dr. Morano no podia hacer nada por aquel hombre y eso le oprimia el pecho y opacaba su brillo, Daniel que habia pasado tanto tiempo solo porfin habia encontrado alguien a quien aferrarse, sentia que iba a quedarse mas solo que nunca.

John se encontraba sentado en su habitacion, contemplando el sol de la mañana sin parpadear cuando entraron ambos hombres. El Dr. Morano se quedo a un lado de la habitacion con el diagnostico en sus manos, mientras que Daniel se acerco a John y le extendio una mano, "vamos a casa?".
Cuando se dirigian a la puerta John se volvio al Doctor, lo miro a los ojos y le pregunto: "admiro su fe Doc, usted no es un hombre de Dios, Dios es fanatico de usted... nos volveremos a ver, algun dia". Y se retiraron.
Daniel habia manejado durante algunos minutos cuando John le hizo parar el auto a un costado de la carretera. Estiro su brazo y saco un paquete de cigarrillos, justo donde Daniel los habia dejado. Se sento a un costado de la polvorienta y desolada carretera y encencio uno. Aspiro violentamente, llenandose de placer y calmando esa ansiedad que le devoraba desde adentro. Saco una botella de whisky y tomo sorbos violentamente como si estuviese bebiendo agua de un manantial. Grito con todas sus fuerzas y largo numerosas carcajadas histericas.
Daniel: Que estas haciendo John! Puedes...
John: Que? Hacerme daño? Matarme? Tu sabes muy bien que mi suerte esta echada, a pesar de todo sigues sin creer, sin tener fe... deberias ser mas como el Doc, o talvez... deberias ser mas como solias serlo, antes de lo de Mary Ann.
Daniel: COMO CONOCES ESE NOMBRE?
John: Cuando te olvidas de ti mismo, puedes saber lo que sea...
Daniel: Deberiamos volver a la ciudad, si sabes tanto como dices saber... seguramente podras encontrar el camino a mi casa.

Daniel se sento en el asiento del pasajero y dejo que John le condujera, estaba demasiado cansado, demasiado agotado como para seguir manejando. Se recosto y se durmio, en parte estaba poniendo a John a prueba, talvez no se habia convencido del todo a si mismo y necesitaba mas evidencias.
Daniel lucho contra el cansancio pero era demasiado, esta agotado de tanto pensar, de tanto sentir y de tanto pelear. Lucho pero perdio y se sumio en un profundo letargico sueño. Cuando desperto se encontraba en un viejo cementerio, nunca antes habia estado en ese cementerio, era el tetrico testimonio de viejas epocas, antes de que mudaran algunas de sus tumbas al sector norte de la ciudad. Algunas tumbas permanecian en ese lugar, tumbas de hombres ordinarios, comunes y corrientes, sin grandes nombres ni imponentes titulos, no tenian criptas ni monumentos a su alrededor, eran simples lapidas grises y petreas.

John se encontraba arrodillado frente a una tumba, donde rascaba las piedras y la tierra y repetia freneticamente "aqui yace el enviado, aqui yace el malnacido, aqui yace el mal profeta, aqui yace un elegido". Daniel se acerco a la tumba y leyo la inscripcion: "Amado esposo, padre y amigo. Aqui yace John Curtis".

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Capitulo 4: Claro como el cristal (Crystal Clear)
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Daniel no habia salido de su casa, el panorama desde su ventana era gris, gotas de cristal atravesaban audazmente como estrellas caidas del cielo el pavimento frio y polvoriento de la calle. Su respiracion se condensaba sobre el vidrio empañandolo, nublandole esa vista tan pacifica y caotica de la ciudad, el humo del cigarrillo le nublaba el pensamiento y el whisky ayudaba a callar sus voces interiores. Se sento sobre una silla vieja y rechinante, miro hacia su habitacion y medito por un rato, calculo sus movimientos como siempre lo hacia desde que conocio a aquel hombre tan extraño. No habia tenido tiempo para plantearle a aquel hombre todas las dudas que poco a poco le carcomian la conciencia, la razon y la cordura. Se impulsaba lenta y silenciosamente a la locura mas profunda y plena, se precipitaba sobre un abismo demente, frenetico e irretornable. Se levanto, descolgo su abrigo y se dirigio hacia la licoreria de la ciudad, necesitaba callar aquellas voces, necesitaba callar sus dudas, sus ideas, su locura.

Una niña le vio entrar en la tienda, con su apariencia desalineada, manchado de alcohol, alquitran e histeria, agacho la mirada y se alejo de la puerta de la tienda. El encargado le vio llegar, rodeado de penas, penumbra y electrizado de locura, embriagado en ella, perdido en si mismo. La caida era lenta, como la misma lluvia que aprisionaba la ciudad, lenta y penetrante, la locura escarbaba dentro de Daniel, en espirales hacia ningun lugar. Tomo una botella de whiksy y se precipito a la caja, retiro un paquete de cigarrillos, pago y se fue. Tan rapido como habia entrado, se habia ido, sin dar lugar a charlas, sin permitir preguntas y sin intercambiar miradas.

Como podia un hombre muerto estar en aquella habitacion? Que es un profeta? Quien es Dios en aquel insignificante rincon del mundo, donde no llega su calida y omnipotente mano? Quien es el para juzgar la vida a traves de sus propios ojos? Sera que aquel hombre que llaman "la bestia de la razon" tenga mas de hombre que cada uno de nosotros? Tomo un trago de whisky y siguio preguntandose a si mismo durante un par de horas hasta que se durmio. Cuando desperto, John estaba sentado frente a el, su expresion era solida y profunda. "Esta noche morira una chica, caera de un tejado intentando colocar un cartel", dio media vuelta y se precipito sobre el suelo. "Porque me dices esto? Como se que es verdad y no es un invento de mi imaginacion?" respondio Daniel. "Da testimonio a tus propios ojos, a tu corazon y a tu espiritu, si no eres testigo de estas revelaciones, nunca seras digno de respuestas", John se tumbo en el suelo y durmio. Daniel recorrio la habitacion en circulos, luchando contra si mismo, contra la locura y contra la razon.

Recorrio las calles de la ciudad, recorrio atentamente calle por calle, rincon por rincon en medio de la lluvia, mutilando su paciencia y razon. Hasta que la vio, no sabia porque pero su rostro le parecia muy familiar. Se encontraba en el techo de una casa, tambaleandose en medio de la lluvia, tratando de colocar un letrero sobre una ventana. "HEY! TU! BAJA DE AHI!" empezo a gritarle a la joven, pero como ella no le hacia caso subio al tejado. Trepo a pesar de la lluvia, de la resbaloza humedad del tejado, trepo y la alcanzo. De repente fue como si la lluvia hubiera cesado, como si su vista se hubiera nublado y... escucho una voz "Dejala caer...". En ese instante Daniel se paralizo, cuando recupero la conciencia la chica se encontraba en el suelo, rodeada de un gran charco de sangre, boca abajo. Trato de hacer memoria de lo ocurrido pero parecia como si hubiese una laguna en su mente. Volvio tambaleante a su casa, casi sin poder recordar el camion y cuando llego, John le estaba esperando. Le recibio con una simple frase "ahora comprendes un poco mejor, lo dificil que es saber, que va a suceder y que no se puede detener a veces", se volvio a tumbar en el piso y siguio hablando "el fin se acerca, comprenderas lo dificil que es saber, sera y no se detendra.... tu muerte se acerca Daniel".

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Capitulo 5: Cuenta regresiva a un destino irrefrenable
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Daniel no podia contener la locura, empezaba a brotar por cada uno de los poros de su piel, afloraba en cada pensamiento, cada mirada, sus posturas, se esparcia como una peste, una pandemia mental particular. Sus movimientos eran erraticos, violentos, ya casi no hablaba, formulaba atropellantes palabras y en lugar de recitar sus ideas las propulsaba con furia. Habia pagado un viaje a la demencia para poder comprender a John, pero habia dejado de propina su cordura y su razon. Se precipito sobre John con odio, recelo y una brutalidad tal que avivo la llama de los ojos de John.

Daniel: Dime PORQUE? Yo podria haberla salvado! Yo...
John: Quieres saber porque?... Eso deberas aprenderlo solo
Daniel: ME CANSE! ESTOY HARTO DE TU SILENCIO, NO TENGO MAS PACIENCIA PARA TUS JUEGOS!
John: Dios no es un niño con una colonia de hormigas, lo importante no son los pequeños movimientos sino las grandes jugadas... un niño no comprenderia y un hombre comun mucho menos
Daniel: Entonces COMO puedo comprenderlo? AYUDAME JOHN!
John: Tu momento no llegara... no estas listo, no lo estaras, no puedes recibirlo sin el silencio.
Daniel: Entonces ME FABRICARE un silencio...

Daniel saco su arma y apunto a John, miro una ultima vez en sus ojos llenos de fuego, llenos de vida y sabiduria... y gatillo.
Una vez supero el shock, Daniel se arrastro hasta la cocina, levanto el telefono y marco el numero del hospital, el Dr. Morano atendio al instante.

Daniel: John... John...
Dr: Daniel? Que pasa? Que pasa con John?
Daniel: Esta... muerto, murio, murio, JOHN!
Dr: Si... John esta muerto.

La cara de Daniel se deformo de una forma atroz, siguio con la charla telefonica:

Daniel: Como... Como lo sabe??!!
Dr: John ha estado muerto... desde hace mucho tiempo, Daniel, donde estas?
Daniel: Eso no puede ser, yo, yo lo estoy viendo, esta justo a...

Daniel miro al suelo y vio un agujero humeante en las maderas del suelo, su pistola tirada en el suelo y por primera vez en mucho tiempo... realmente no supo en que creer.

Llego al hospital luego de unas cuantas horas de viaje... le parecia tan surreal todo, como una pintura donde el se habia metido, o como una obra de teatro, si, una obra de teatro, donde el era el protagonista, donde no habia guiones, o talvez... talvez si, talvez John era el director de aquella magnifica obra de ficcion, nada de esto era cierto. Hasta que se recosto en un colchon sobre el suelo de la habitacion 311.

El Dr. Morano miraba las fotos del archivo, tratando de entender como era que aquel hombre habia caido en la locura. Vio las fotos del incidente del callejon, aquel tragico dia antes que llegar Daniel al hospital. Entre las fotos se encontraba la del cadaver encontrado, con un disparo en la frente, una mueca macabra de satisfaccion y una sonrisa penetrante... era John. Encontro entre las cajas una carta escrita para Daniel, por si mismo, asi que no vio motivos para no entregarsela.

"Querido Daniel, has sobrepasado mis expectativas, de maneras que no podria describirte, me lleno de orgullo y lagrimas, veo en ti a aquel profeta que una vez fui y ya perdi entre tantos nombres y caras. Veo la luz que dejo de latir en la mayoria de los hombres, pero no eres mas que un hombre comun. Un profeta perdido necesita un hogar y tu necesitas respuestas, asi que te pido me perdones, no puedo seguirte adonde vas, pero puedo mostrarte como llegar. El profeta es el hombre que hace resonar la voz de Dios entre los hombres... pero Dios es un hombre comun con la voluntad de cambiar el mundo. Depende de ti que camino seguiras, atentamente John".

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Capitulo 6: El despertar
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Una enfermera pasaba por la habitacion en su camino de regreso a la cocina y penso que tal vez aquel hombre tendria un poco de hambre, asi que decidio entrar en su habitacion y acercarse con un plato de sopa. Todos le trataban con gran respeto, pero siempre mantenian en el fondo la distante mirada del miedo, nunca se sabe que tan dolorosa puede resultar la locura, incluso para aquellos que son totalmente ajenos a tal sentiminto. La enfermera lo miraba de reojo, fascinada, perpleja y asqueada, todo al mismo tiempo. Las paredes de la habitacion eran tan blancas que irradiaban luz propia, parecian palidos soles cuadrangulares, pero sin embargo aquel hombre era obscuro y tetrico. Su cuerpo era una lugubre cascara de ser humano, un vehiculo descartado, desechado, abandonado a su propia suerte. Cogio el plato con una mirada indiferente, ni la arrogancia ni la humildad le encontraban detras de su prision cristalina, esos espejos espectrales ya no reflejaban un alma, reflejaban una sentencia de muerte, si, de un destino inevitable e innegable. El eco distante de la voz de la enfermera le llegaba entrecortado, como si la locura caprichosa jugase con unas tijeras adelantandose a sus sentidos. Daniel habia caido presa de si mismo, de su ignorancia, de su arrogancia, de su propia locura. No paso mucho tiempo antes que dejara de hablar, abandonando la realidad, la pesadilla donde se habia metido. Poco tiempo despues se sumio mas y mas en su propio mundo, alejando las penas, el dolor y aquel sentimiento inmenso de angustia retorcida ante una realidad que no comprende y no puede batallar. Mucho tiempo paso en su sepulcro de carne, hueso y espiritu. Los dorados soles de la cabellera del Dr. Morano habian empezado a palidecer, su habitacion se habia contagiado de su melancolia y su dolor, adornada con cicatricez y bizarros escritos, gris, humeda y solitaria, su prision de concreto que le retenia como castigo.

Los bosques se marchitaban alrededor del Hospital, las hojas caian y se volvian una tetrica mascara de la estacion. Los rios corrian con menor fuerza, la tierra se seco, el viento dejo de soplar y los animales dejaron de llenar las ma;anas con su canto. Parecia como si todo el valle se hubiese angustiado, como si muriesen lentamente... desde la llegada de Daniel. Las enfermeras rumoreaban que por las noches los animales se acercaban al ala del Hospital donde se encontraba Daniel, solo para llorar, hasta que volvia a salir el sol entre las monta;as. Otras decian que alrededor de su habitacion las plantas morian lentamente aunque se las regara periodicamente. Muchos incluso hablaron que al entrar de noche en la habitacion de Daniel le han visto con una mujer palida y traslucida, y en algunas ocasiones incluso ha tratado de suicidarse sin exito. Como precausiones nadie se acerca a su habitacion de noche ya, se han retirado todos los objetos metalicos y punzantes de su habitacion, ya nadie le permite usar lapices, asi que escribe en las paredes ara;andolas y con sus propios dientes. Pero Daniel no intenta escapar, ara;a las paredes porque necesita escribir, necesita sacarse un gran peso de encima, necesita transmitir algo muy importante.
De todos los doctores del Hospital, el unico que sigue manteniendo su fe en Daniel, es el Dr. Morano, el le recibio, le acogio y trato siempre de ayudarlo. Su rosario todavia cuelga de su mano, en se;al de que nunca perdio la fe. El nunca habia renunciado a su interminable tarea, jamas miro atras, siempre optimista y un hombre de buena fe... un hombre de dios. La voluntad del Dr. Morano le habia llevado a mantener ciertos caprichos de Daniel como ordenes, le mantenia en secreto en la habitacion 311 sin revelar su identidad a nadie, no recibio ni recibiria jamas una carta para Daniel, ni mucho menos aceptaria visitas ajenas al hospital.
Esa noche el Dr. Morano fue a visitar a su viejo amigo, habia dilatado mucho esta tarea porque sus ocupados horarios no se lo permitian. Recorrio el silencioso pasillo, la antesala a la carcel de la bestia. Suavemente giro la perilla de la habitacion, en la total obscuridad busco una silla y se sento. Sus ojos se acostumbraban de a poco a la penumbra, casi emanando luz propia, batallando lentamente contra aquella soledad tetrica y obliviosa. De repente su mirada se detuvo exaltada en un rincon. Una mujer se encontraba alli, sentada en el suelo, vestia la ropa habitual de los pacientes y miraba atentamente a Daniel.


Morano: Quien esta alli? Esta usted registrada en este Hospital?... no recuerdo haberle visto antes
Mujer: He estado aqui tanto tiempo que no recuerdo porque estoy aqui...

La mujer se acerca al Doctor Morano y lo inspecciona, cada centimetro de su cuerpo y su ser, le agarra el rostro con ambas manos y mira hacia una venta: "es esta luna que veo la misma que se pinta en el horizonte de tu mirada? la misma que baña con su luz tus apagados ojos? tan distante y tan cercano te siento, talvez un suspiro para ti pero una eternidad para mi. Esa luna se pierde en mis horizontes, pero antes que amanezca habremos conocido a DIOS juntos". Daniel emergio de las sombras tambien, fantasmal y sorpresivo, en su mano sostenia un trozo de madera puntiagudo y en su mirada la locura. El Dr. Morano no pudo hacer nada para evitarlo, era como si hubiese estado paralizado, como si la mirada de la luna le hubiese convertido en piedra, como si nada en el mundo pudiese evitar que se derramara la sangre del inocente.

Esa noche Daniel se quito la vida, y el Dr. Morano... tuvo que transitar el destino que Daniel quiso evitar, se convirtio en otro profeta olvidado mas.

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